El Templo Hindú de Cebúes: un rincón asiático entre los árboles del Ecoparque
Un refugio sagrado entre cebúes y camélidos: arquitectura insólita en el corazón de Palermo
Quien pasea por el Ecoparque de Buenos Aires —ex Zoológico porteño— podría quedar desconcertado al toparse con una construcción que, lejos de evocar el paisaje pampeano, parece sacada de un rincón espiritual del sudeste asiático. Entre árboles añejos y senderos que aún murmuran los ecos de tiempos coloniales, se alza el Templo Hindú de Cebúes, una joya arquitectónica tan singular como ignorada.
Sí, en el mismísimo barrio de Palermo, detrás de la verja clásica que bordea Plaza Italia, convive esta rareza digna de un cuento oriental con camélidos, vacas Holando argentinas y una colección de especies que alguna vez fueron parte del viejo zoológico. La estructura, hoy en proceso de readecuación y refuncionalización, forma parte de los esfuerzos del Gobierno porteño por transformar el Ecoparque en un espacio de conservación, educación y turismo sustentable.
¿Qué es un templo hindú y qué hace uno en Buenos Aires?
El mandir, nombre tradicional de los templos hindúes, es un espacio de devoción y ritual. En este caso, el templo porteño fue concebido como hábitat y santuario para cebúes —esos bovinos de orejas caídas y joroba prominente que nos miran con mansedumbre desde Asia—, inspirándose en los sagrados mandir de la India y del sudeste asiático.
El templo no fue levantado como lugar de oración humana, sino como un tributo arquitectónico y simbólico, recreando un mundo que evoca espiritualidad, quietud y cuidado animal. Su diseño remite a templos javaneses, con ornamentaciones exóticas que, según se atribuye, fueron obra del escultor Lucio Correa Morales (1852-1923), pionero de la escultura argentina y autor de monumentos célebres como La Cautiva o el busto del Negro Falucho.
Lucio Correa Morales y el alma escultórica del templo
No es casual que el templo esté ligado a Correa Morales. Este artista, profundamente comprometido con representar la identidad nacional desde sus márgenes —los pueblos originarios, los gauchos, los afrodescendientes—, dejó su huella también en el entonces zoológico, a través de figuras ornamentales y composiciones que honraban tanto a los animales como a la historia.
El Templo Hindú de Cebúes se inscribe dentro de esa línea: arquitectura con alma. La ornamentación, de notable calidad estética, combina formas animales, motivos florales y símbolos orientales, fundiendo Oriente y Occidente en una sola mirada escultórica.
Una inversión millonaria para devolverle vida
En julio de 2022, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la readecuación y refuncionalización del templo, con un presupuesto oficial de $109.074.759, licitado por la Unidad de Proyectos Especiales Ecoparque. La obra, categorizada dentro del rubro “arquitectura”, busca restaurar el edificio y convertirlo en un espacio de interpretación cultural y educativa, en línea con la nueva lógica del parque.
¿La idea? Que los visitantes no solo lo admiren por su belleza, sino que entiendan su origen, su valor artístico y el vínculo con las especies que lo rodean, como los cebúes, los camélidos sudamericanos o las históricas vacas Holando.
¿Quiénes son los cebúes y por qué se los venera?
El cebú es una subespecie bovina doméstica oriunda de Asia, muy valorada en países como India y Pakistán. De pelaje claro, joroba imponente y porte sereno, los cebúes están profundamente ligados a la religiosidad hindú, donde el bovino es símbolo de fertilidad, abundancia y protección.
En la tradición védica, la vaca representa la generosidad de la naturaleza. No extraña entonces que el antiguo zoológico —y su mirada decimonónica sobre lo exótico— haya elegido a estos animales para habitar este templo “hinduista” reinterpretado a la criolla.
Un paseo que combina historia, arte y mística
Hoy, el Templo Hindú de Cebúes es una parada obligada para quienes desean conocer las capas ocultas del Ecoparque. Es también una oportunidad para reflexionar sobre cómo la ciudad construye relatos visuales, arquitectónicos y simbólicos a partir del cruce de culturas.
¿Puede Buenos Aires, tan europea, tan arrabalera, ser también un espacio para templos orientales, cebúes venerados y escultores criollos con sensibilidad mística? En Palermo, al parecer, todo es posible.
¿Cómo visitar el templo?
- Ubicación: Ecoparque Interactivo, ingreso por Plaza Italia, Av. Las Heras y Sarmiento, Palermo.
- Accesibilidad: Recorriendo los senderos principales del Ecoparque, a pocos metros del ingreso.
- Horario del parque: Generalmente de martes a domingos, de 11 a 18 h (consultar actualizaciones oficiales).
- Entrada: Gratuita. El templo no puede visitarse por dentro, pero puede apreciarse en su exterior restaurado y fotografiarse sin restricciones.
- Ideal para: Turismo cultural, fotografía, paseos con niños, caminatas patrimoniales.
Conclusión
El Templo Hindú de Cebúes no es un decorado más: es testimonio de una ciudad ecléctica, en constante transformación, donde hasta los templos orientales pueden tener acento porteño. Un rincón inesperado que invita a detenerse, mirar con otros ojos y preguntarse: ¿cuántas otras joyas ocultas siguen respirando entre los plátanos y tipas de Buenos Aires?
¿Y vos? Ya lo conocías o te lo pasaste por alto en tus paseos por Palermo?
Fuente exclusiva: Palermo Tour Noticias