Palermo Tour Noticias. Magazine de Palermo. Comuna 14
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En Buenos Aires, hasta las plantas tienen su revancha.
A mitad de año, cuando el frío invita al recogimiento y las veredas se llenan de hojas doradas, un gesto verde y silencioso cobra protagonismo en los barrios: el esqueje. Pero… ¿qué es un esqueje? ¿Y por qué se ha convertido en un símbolo vivo del alma barrial porteña?
¿Qué es un esqueje?
Un esqueje es un pedazo de una planta que se corta con la intención de que, al plantarlo, genere raíces nuevas y crezca como una planta independiente. Es decir, es una forma de reproducción asexual de las plantas, casi como hacerle un clon a tu rosal, a tu potus, a tu geranio. No necesita semillas, ni floración, ni ciencia espacial. Solo amor, tierra, paciencia… y agua.
Y en una ciudad como Buenos Aires, llena de patios, balcones, terrazas, jardines comunitarios y veredas con canteros rebeldes, el arte de hacer esquejes es casi un deporte barrial.
Tipos de esquejes para practicar en Buenos Aires
1. Esquejes de tallo leñoso
Clásicos del invierno. Ideales para plantas como el rosal, el jazmín, la hortensia o el ligustro. Se cortan ramas duras, lignificadas, de unos 20 cm, y se entierran a 2/3 de su altura. Se suelen hacer en julio, cuando las plantas están en reposo vegetativo.
2. Esquejes de tallo semileñoso
Perfectos para primavera y verano. Se usan en arbustos como la lavanda, el romero, el laurel o el ceibo joven. El tallo aún es flexible pero comienza a endurecerse. Hay que dejar un par de hojas y protegerlos del sol directo.
3. Esquejes de tallo herbáceo
Son los más rápidos y fáciles. Se hacen en primavera y verano, usando tallos tiernos de plantas como potus, malvones, ficus, ruda o geranios. En general, enraizan en agua antes de ir a la tierra.
4. Esquejes de hoja
Más raros, pero posibles. Algunas especies como la begonia o la suculenta crassula se pueden reproducir a partir de una hoja entera puesta sobre tierra húmeda.
5. Esquejes de raíz
Requieren experiencia. Se hacen con plantas como la frambuesa, la menta o el sauce. Se extrae un pedazo de raíz, se planta y se espera a que brote.
El Rosedal y la fiesta de los gajos
Una de las tradiciones más lindas de Buenos Aires es el reparto de esquejes del Rosedal de Palermo. Cada julio, cuando la poda de invierno recorta el esplendor de sus más de 8.000 rosales, la Ciudad entrega gratuitamente esquejes de distintas variedades a los vecinos.
Desde hace años, la fila de entusiastas con bolsas, botellas recicladas y hasta tuppers es parte del paisaje. Se entregan hasta 5 gajos por persona, y el lugar de retiro es en la Pajarera del Rosedal (ingreso por Av. Sarmiento y Av. del Libertador).
Es un acto simple, casi invisible, pero cargado de belleza: llevarse un pedacito del parque a casa, ver cómo echa raíces y florece, como un trozo del alma verde de Palermo que sigue dando vida desde una maceta en Caballito, un balcón en Chacarita o un jardín en Barracas.
¿Por qué nos importa tanto un esqueje?
Porque en cada gajo hay memoria, esperanza y porfía. Es la abuela que te enseñó a plantar. El vecino que te regala un brote “porque este da flor azul”. Es la resistencia a que la ciudad sea solo cemento. Es la fe botánica de que, aunque todo parezca dormido, algo siempre puede volver a florecer.
¿Y vos? ¿Ya hiciste tu primer esqueje? ¿Qué historia de gajos y patios escondidos querés contar?
Fuente exclusiva: Palermotour Noticias.