Zoo Ecoparque
La elefanta africana Pupy, la última habitante de gran porte del Ecoparque de Palermo, comenzó su largo camino hacia el Santuario de Elefantes en Mato Grosso. Un cierre simbólico para el viejo zoológico porteño.
Buenos Aires, abril de 2025 – Con la solemnidad que acompaña a los finales que marcan época, este lunes 14 de abril se puso en marcha la esperada mudanza de Pupy, la elefanta africana que vivió más de tres décadas en el ex Zoológico de Buenos Aires, hoy convertido en Ecoparque. El destino: el Santuario de Elefantes de Brasil, en el corazón del estado de Mato Grosso, a más de 2.700 kilómetros de distancia.
Pupy no solo es un animal, sino un símbolo. Fue la última de su especie –y de su tamaño– en habitar el predio palermitano. Con su partida se cierra definitivamente el capítulo de los animales de gran porte en el centro de Buenos Aires. Quedará en la memoria de generaciones que alguna vez se asomaron al foso de cemento para verla, muchas veces en soledad, bajo el sol de la tarde.
La travesía por tierra, que demandará entre cuatro y cinco días, cuenta con un equipo de especialistas en traslados de fauna de gran porte que acompañará a Pupy durante cada etapa. Se programaron paradas, chequeos y controles para minimizar cualquier riesgo. La ruta cruzará provincias, fronteras y hasta climas, desde la urbe porteña hasta la selva brasileña.
Una transición de años
El traslado de Pupy no fue improvisado. Llevaba años de preparación, estudios veterinarios y entrenamientos conductuales. En marzo, un intento fallido obligó a suspender la mudanza: la elefanta, pese a haber sido habituada a la caja de transporte, se alteró cuando fue encerrada. Hubo que retroceder, recalibrar y esperar. La paciencia, en estos casos, vale más que la urgencia.
Tras el fallecimiento de Kuky, su compañera de años, en octubre de 2024, Pupy quedó sola. La pérdida sumó un tono melancólico a su vida en el Ecoparque, pero también redobló la urgencia por encontrarle un destino más acorde a su especie y a su naturaleza.
El Santuario de Elefantes de Brasil, gestionado por Global Sanctuary for Elephants y Elephant Voices, ofrece precisamente eso: un entorno natural, sin público, con cuidados especializados y la posibilidad de convivir con otros elefantes… aunque en este caso, Pupy no se mezclará con las cinco elefantas asiáticas ya residentes –Mara, Guillermina, Rana, Maia y Bambi–, debido a las diferencias entre ambas especies.
Una nueva vida en libertad
La dieta de Pupy, que incluye forrajes, frutas, verduras, avena y hasta bloques congelados para estimular conductas naturales, será replicada en el santuario. Allí, además de espacio y compañía, tendrá privacidad: el predio cuenta con un doble vallado y protocolos estrictos para evitar la intromisión humana innecesaria.
La mudanza de Pupy también representa un hito institucional: con su partida, el Ecoparque completa 1.018 derivaciones de animales hacia santuarios, reservas y espacios de conservación desde que en 2016 se abandonó el modelo clásico de zoológico. Ya no hay jirafas, osos ni elefantes. Solo memoria, y una historia que empieza a escribirse desde otro paradigma.
¿Qué viene después?
El recinto donde vivía Pupy quedó vacío. Su eco retumba en un Palermo distinto, donde los vecinos pasean sin jaulas a la vista. ¿Qué se hará con esos espacios? ¿Qué rol debe tener el Ecoparque en la nueva ciudad? ¿Puede el recuerdo de los animales cautivos convertirse en educación para las próximas generaciones?
La Ciudad cambia. Y con ella, sus símbolos. Hoy Pu