Caperucita roja
Donde conviven Confucio, Gandhi, Rodin y Mick Jagger y Caperucita Roja
En una ciudad que suele correr a toda velocidad, existe un rincón donde la filosofía china, la escultura francesa, la cultura japonesa, los lagos porteños y el rock internacional se cruzan a pocos metros de distancia. Ese lugar es Plaza Sicilia, uno de los espacios públicos más completos y sorprendentes de Buenos Aires.
Ubicada entre las avenidas Del Libertador y Sarmiento, frente al Planetario Galileo Galilei y junto al Jardín Japonés, Plaza Sicilia funciona como una verdadera puerta de entrada a los Bosques de Palermo.
Cómo llegar a Plaza Sicilia desde todos los puntos cardinales
Desde el norte
Quienes llegan desde Vicente López, Olivos, San Isidro o Tigre pueden hacerlo por Avenida del Libertador en dirección al centro. También es posible utilizar el Tren Mitre hasta la estación Lisandro de la Torre y caminar unos minutos.
Desde el sur
Desde La Boca, Barracas, Constitución o Avellaneda, la opción más directa es tomar la Autopista 25 de Mayo y conectar con Avenida 9 de Julio y Avenida del Libertador.
Desde el oeste
Los vecinos de Caballito, Flores, Villa Crespo o Liniers pueden acceder por Avenida Sarmiento o por las combinaciones de Subte D hasta Plaza Italia y luego caminar unas pocas cuadras.
Desde el este
Desde Puerto Madero y el Microcentro se llega rápidamente por Avenida del Libertador bordeando la Plaza San Martín, la Facultad de Derecho y el Museo Nacional de Bellas Artes.
En transporte público
- Subte D: estación Plaza Italia.
- Ferrocarril San Martín: estación Palermo.
- Numerosas líneas de colectivo circulan por Libertador, Figueroa Alcorta y Sarmiento.
Un museo al aire libre entre árboles centenarios
Pocas plazas de Buenos Aires reúnen tanta diversidad cultural.
Aquí se encuentra el Monumento a Confucio, uno de los homenajes más singulares dedicados al filósofo chino en América Latina.
A pocos metros aparece la figura de Mahatma Gandhi, símbolo universal de la paz y la resistencia no violenta.
También puede admirarse una réplica del célebre Sarmiento de Auguste Rodin, una de las obras más importantes vinculadas al escultor francés presentes en el espacio público argentino.
Como si eso fuera poco, el visitante puede encontrarse con la tradicional escultura de Caperucita Roja, una imagen que durante décadas formó parte de la memoria afectiva de miles de chicos porteños.
El Jardín Japonés y los lagos
Uno de los grandes privilegios de Plaza Sicilia es su cercanía inmediata con el Jardín Japonés, considerado uno de los jardines japoneses más importantes fuera de Japón.
Desde la plaza también se accede fácilmente a los lagos de Palermo, entre ellos el conocido Lago Victoria Ocampo, donde es habitual observar corredores, ciclistas, familias y fotógrafos buscando la mejor postal de la ciudad.
El rincón favorito para yoga, meditación y caminatas
Cada mañana, Plaza Sicilia se transforma en una especie de gimnasio natural.
Grupos de yoga despliegan sus mats bajo la sombra de tipas y jacarandás. Corredores entrenan alrededor de los lagos. Practicantes de tai chi realizan movimientos lentos frente a las esculturas orientales.
La combinación entre naturaleza, arte y tranquilidad convierte a este espacio en uno de los lugares más elegidos para desconectarse del ruido urbano.
La foto de Mick Jagger que recorrió el mundo
Uno de los episodios más curiosos de la historia reciente de Plaza Sicilia ocurrió durante una visita de Mick Jagger a Buenos Aires.
El líder de los Rolling Stones fue fotografiado caminando por la zona con el Planetario como telón de fondo, una imagen que rápidamente se viralizó y quedó asociada a la relación entre la banda británica y el público argentino.
Pocas ciudades pueden presumir de una postal donde un ícono del rock mundial aparece rodeado por parques históricos, esculturas filosóficas y uno de los planetarios más emblemáticos de América Latina.
Un paseo que resume Buenos Aires
Plaza Sicilia no es solamente una plaza.
Es un punto donde conviven la inmigración italiana que le dio nombre, la sabiduría oriental representada por Confucio, la paz de Gandhi, el legado educativo de Sarmiento, la fantasía infantil de Caperucita Roja, la cultura japonesa, los lagos porteños y la pasión deportiva de miles de vecinos.
Quien quiera entender por qué Palermo sigue siendo uno de los barrios más fascinantes de Buenos Aires, tiene una parada obligatoria: sentarse bajo los árboles de Plaza Sicilia y observar cómo la ciudad despliega, en unas pocas hectáreas, buena parte de su historia, su diversidad y su encanto.