Salsa de tomate con cebolla, mozzarella derretida, una montaña de papas fritas en grasa de cerdo y un huevo por porción. Una pizza casera sin sutilezas, pensada para compartir y disfrutar con ganas.
Por Palermotour.com.ar
Hay comidas que nacen para contar calorías y otras que llegan a la mesa para levantar el ánimo. Esta pizza pertenece orgullosamente al segundo grupo: combina la clásica masa con salsa de tomate y mozzarella con una generosa capa de papas fritas y el remate inconfundible de un huevo frito sobre cada porción.
La receta recupera sabores de bodegón y cocina familiar. Las papas cocidas en grasa de cerdo adquieren una textura dorada y crujiente, mientras que el huevo aporta una yema cremosa que, al romperse, se mezcla con el queso fundido, la salsa y las papas. Es prácticamente una milanesa a caballo que tomó otro camino y terminó arriba de una pizza.
Ingredientes para una pizza grande
Para la masa
- 500 gramos de harina 000
- 10 gramos de levadura seca o 25 gramos de levadura fresca
- 300 mililitros de agua tibia
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de aceite
Para la cobertura
- 300 gramos de mozzarella
- 400 gramos de tomate triturado
- 1 cebolla grande
- 3 papas medianas
- 4 huevos
- Grasa de cerdo, cantidad necesaria
- Orégano
- Ají molido, opcional
- Sal y pimienta
Preparación paso a paso
Disolver la levadura y el azúcar en el agua tibia. Incorporar la harina, la sal y el aceite. Amasar durante unos diez minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica. Taparla y dejarla descansar aproximadamente una hora o hasta que duplique su volumen.
Para preparar la salsa, cortar la cebolla en tiras finas y cocinarla suavemente con un poco de aceite. Agregar el tomate triturado, sal, pimienta, orégano y, si se desea, una pizca de ají molido. Cocinar durante 15 minutos, procurando que la preparación no quede demasiado líquida.
Estirar la masa sobre una pizzera aceitada, cubrirla con la salsa y llevarla a horno fuerte, entre 220 y 250 grados, durante unos diez minutos. Retirar, distribuir la mozzarella y regresar al horno hasta que el queso se derrita y los bordes estén dorados.
Mientras tanto, pelar las papas, cortarlas en bastones y secarlas muy bien. Freírlas en grasa de cerdo caliente hasta que queden doradas y crocantes. Escurrirlas sobre papel absorbente y agregarles sal recién al final.
Cubrir la pizza con una capa abundante de papas fritas. Cortarla en cuatro porciones grandes y coronar cada una con un huevo frito, procurando mantener la yema cremosa. Servir inmediatamente, porque esta receta no nació para esperar ni para ser tímida.
El secreto está en el orden
La mozzarella debe colocarse antes que las papas para que estas conserven parte de su textura. El huevo se agrega en el último momento, directamente sobre cada porción. Al cortar la yema, todo se mezcla en un pequeño desorden glorioso de queso, tomate, cebolla y papa crocante.
Se trata de una comida abundante y de consumo ocasional debido a su contenido de grasas, sodio y calorías. Pero como receta popular tiene aquello que nunca falla: ingredientes sencillos, sabor directo y una presencia capaz de convertir cualquier cena entre amigos en una celebración. ¿La comerías con la yema líquida o bien cocida? ¿Le sumarías panceta, jamón o un poco de provenzal?