Un recorrido temático que mezcla tradición, música y vida al aire libre
Durante el fin de semana largo de Semana Santa, la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha una de sus propuestas culturales más ambiciosas del año: el Paseo de Pascuas, una experiencia pensada para reconectar con el espacio público, la familia y ciertas tradiciones que, aunque cambian de forma, siguen latiendo fuerte en la identidad porteña.
El epicentro de esta movida estuvo en la Plaza Sicilia, dentro del corazón verde de Palermo, donde se montó un recorrido temático que funcionó como una especie de parque efímero, lleno de estímulos, escenas y propuestas para quedarse varias horas.
Un paseo con identidad propia, pensado como experiencia
Más que un evento puntual, el Paseo de Pascuas fue planteado como un recorrido. No había un único atractivo: cada sector tenía su propia lógica, su estética y su propuesta.
Desde el jueves 2 hasta el domingo 5 de abril, entre las 13 y las 19 horas, el lugar se convirtió en un circuito donde convivieron:
- Un Jardín de Pascuas con actividades para chicos
- Dos escenarios con programación continua
- Desfiles temáticos vinculados a la celebración
- Intervenciones de artistas itinerantes
- Espacios gastronómicos para comer al paso
- Sectores para sacarse fotos, como la “Casa del Conejo”
Todo articulado bajo una idea clara: que la gente no solo vaya, sino que recorra, descubra y se apropie del espacio.
Cuatro días con programación intensa y variada
La programación no fue improvisada ni liviana. Hubo una grilla bastante sólida, con propuestas musicales, teatrales y performáticas durante las cuatro jornadas.
Jueves 2 de abril
El arranque tuvo un perfil más musical y coral, con presentaciones como Camerata Paz y el Coro Polifónico Nacional Evangélico, además de shows como Flor de Ceibo. El primer gran momento fue el desfile de Pascuas, seguido por un cierre con arias de ópera.
En paralelo, el escenario alternativo sumó shows infantiles y familiares, como Funky Punky, Hermanas Misterio y una búsqueda del tesoro temática que empezó a marcar el tono del evento.
Viernes 3 de abril
La jornada tuvo una impronta más espiritual y narrativa, con propuestas como Joyful Gospel y Shekinah Gospel Brass. El plato fuerte fue una versión reducida de “Jesús de Nazareth, La Pasión”, que llevó la tradición religiosa al formato escénico.
En simultáneo, el otro escenario mantuvo la dinámica familiar con espectáculos participativos y música para chicos, incluyendo a Mariana Baggio.
Sábado 4 de abril
El tercer día mezcló lo popular con lo artístico. Se destacaron el Coro Harmony, un Concierto por la Paz y la presencia de La Bruja Salguero, que le dio un tono más folclórico a la jornada.
Del otro lado, el espacio alternativo sumó talleres gastronómicos —como clases de mini donuts—, música y nuevas ediciones de la búsqueda del tesoro.
Domingo 5 de abril
El cierre fue una síntesis de todo: coros, música en vivo, desfile y nuevamente la obra “La Pasión”. Participaron grupos como el Coro Kennedy y la Academia Coral del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.
El escenario alternativo, en tanto, mantuvo la lógica familiar con juegos, shows infantiles y música en vivo, consolidando un cierre pensado para todas las edades.
Cómo llegar y por qué Palermo sigue siendo el centro
El evento estuvo estratégicamente ubicado en una zona de alta accesibilidad. Se pudo llegar en múltiples líneas de colectivo (como 59, 60, 67, 93 o 108), en tren (líneas Mitre y San Martín) o en subte, bajando en Plaza Italia (línea D).
No es casual que Palermo haya sido elegido como sede principal. Es un barrio que ya funciona como polo cultural, turístico y gastronómico, y este tipo de eventos refuerzan ese rol: el de ser escenario de lo que pasa en la ciudad.
Entre la tradición y el espectáculo
Hay algo interesante en cómo se resignifican las Pascuas. Lo que antes era una celebración más íntima, vinculada a lo religioso o familiar, hoy también se vuelve experiencia urbana.
Acá conviven dos capas:
la tradición —con la Pasión, los coros, lo simbólico—
y el entretenimiento —con juegos, shows y foodtrucks—
Y en el medio, la ciudad.
Palermo como postal de una nueva forma de vivir la ciudad
El Paseo de Pascuas no fue solo una agenda de actividades. Fue una declaración de intenciones: la ciudad quiere que salgas, que te quedes, que la recorras.
Y Palermo, como tantas veces, fue el escenario elegido para mostrar eso.
Ahora bien, la pregunta es otra:
¿esto es un evento puntual… o es el modelo de ciudad que se viene?