Entre murales, casas bajas restauradas y hoteles boutique, el Pasaje Russel se convirtió en uno de los paseos más pintorescos de Palermo Soho. Su historia, sin embargo, comienza mucho antes del turismo y el diseño.
A pocos metros de la Plaza Julio Cortázar, el Pasaje Russel al 5000 sigue sorprendiendo a quienes se animan a dejar las calles más transitadas para descubrir un rincón donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Las fachadas pintadas con enormes murales, las viviendas de colores, los pequeños hoteles como Urania y el clima de barrio convierten este corredor en uno de los escenarios más fotografiados de Palermo.
El pasaje forma parte de un conjunto de pequeñas calles abiertas hacia fines del siglo XIX, cuando el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo impulsó el desarrollo de sectores destinados a viviendas obreras en el antiguo Palermo Viejo. En aquella época, la zona era económica debido a las frecuentes inundaciones provocadas por el arroyo Maldonado, y los pasajes facilitaban el acceso a los lotes interiores. (Palermo Noticias)
Hoy, caminar por Russel es recorrer una verdadera galería de arte urbano al aire libre. Sus paredes exhiben intervenciones de artistas, personajes fantásticos, bicicletas pintadas, figuras coloridas y composiciones que cambian con el paso de los años, haciendo que cada visita sea distinta. La imagen del pasaje está acompañada por casas recicladas, antiguos PH y una arquitectura de baja altura que mantiene la escala del viejo Palermo.
El Pasaje Russel también guarda un lugar especial en la literatura. Jorge Luis Borges lo inmortalizó en el cuento Juan Muraña, inspirado en una vivienda del lugar, reforzando el aura de misterio que aún hoy envuelve a estas estrechas calles porteñas. (Palermo Noticias)
En las últimas dos décadas, el crecimiento de Palermo Soho transformó el entorno con cafeterías, galerías de arte, tiendas de diseño y hoteles boutique, aunque Russel logró conservar un equilibrio entre la vida residencial y el movimiento turístico. Esa mezcla entre historia, arte y arquitectura barrial explica por qué sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del barrio.
Para quienes visitan Palermo, el Pasaje Russel es mucho más que una calle angosta: es un recorrido por la memoria de un barrio que supo reinventarse sin perder su identidad. Cada mural, cada fachada y cada puerta de colores cuentan una parte de la historia de Buenos Aires.