El paseo de Palermo, residencia que fue de Juan Manuel de Rosas, se llamaba Palermo de San Benito. Se cree que una capilla situada en las inmediaciones de Belgrano, demolida hace tiempo, se lo dio. Los terrenos de Palermo eran arenosos y arcillosos y para poderlos utilizar hubo que rellenarlos en su mayor parte. La construcción de la casa de Rosas se hizo en barro y argamasa, que se sacaba de Belgrano, que fue calera, terminándose la obra en 1838.
Descripción
Los corredores de esta casa eran de arquerías, teniendo un baluarte en cada ángulo recto de los extremos. Manuela Rosas ocupaba cuatro habitaciones en la parte oeste del edificio. Rosas ocupaba las del este, componiéndose el mobiliario de su habitación, de una cama de bronce, un armario en la pared y sobre una estufa un gran espejo. En frente a su cama tenía su escritorio particular y en el medio de la pieza una gran mesa llena de expedientes. Dos chiffoniers de caoba, en uno de los cuales guardaba sus dineros particulares y en el otro los del Estado, completaban el decorado de la pieza. El salón de recibo estaba al oeste, abundando los espejos y muebles de caoba. En la parte sud había una capilla en la que había una imagen de la Purísima. Era su capellón un franciscano que habitaba una pieza de las del oeste con Máximo Terrero. Despues de la misa de los domingos, el capellón entonaba el céntico siguiente: que los oyentes al finalizar decian, Ave Maria!
Las cuentas de este rosario
Son balas de artillería
Que todo el infierno tiembla
En diciendo ¡Ave Maria!