El Museo Evita
El sábado 3 y el domingo 4 de octubre, viviendas, espacios culturales y edificios porteños abrirán sus puertas. En Palermo, las propuestas permiten conocer desde un PH reformado hasta una casa de artistas: una oportunidad para descubrir el barrio detrás de sus fachadas.
Hay una Buenos Aires que conocemos de memoria y otra que permanece del otro lado del portero eléctrico. Pasamos frente a sus ventanas, discutimos sus reformas, miramos cómo una obra cambia la cuadra, pero rara vez podemos entrar y preguntar por qué esos espacios fueron pensados de determinada manera. Open House Buenos Aires propone cruzar ese umbral el sábado 3 y el domingo 4 de octubre de 2026, con la apertura gratuita de más de 150 edificios y espacios urbanos. El festival suma recorridos a pie, circuitos en bicicleta y música en vivo: la organización anuncia más de 200 propuestas al contar el conjunto de actividades.
Para Palermo, la invitación tiene un atractivo particular. El catálogo reúne viviendas, lugares de trabajo, instituciones y proyectos contemporáneos que permiten acercarse a las transformaciones del barrio desde adentro. Figuran el Ecoparque, PH Arévalo, Zonderflag Casa de Artistas, el Museo Evita, Reforma Kennedy y otros espacios. Esa diversidad abre una posibilidad interesante para los vecinos: mirar la arquitectura más allá de la fachada vistosa y observar cómo se resuelven la luz, los patios, la circulación y la convivencia entre construcciones de distintas épocas.
Palermo puertas adentro: dos visitas para mirar con atención
PH Arévalo: cómo ampliar una vivienda sin borrar su historia
En Arévalo 1417, el festival permitirá conocer una intervención de los arquitectos Cecilia Villanueva y Brian Oliver sobre un PH cuya construcción original data de 1940. El proyecto partió de una vivienda pequeña, con ambientes articulados alrededor de un patio, y buscó convertirla en una unidad de tres ambientes mediante una ampliación en altura. La reforma conservó elementos existentes, entre ellos una bovedilla de ladrillo y tirantes de madera, e incorporó nuevas soluciones estructurales y espacios de guardado. La visita está programada para el domingo 4 de octubre, de 10 a 14, con último ingreso entre 30 y 40 minutos antes del cierre. La ficha advierte que el recorrido no es apto para personas con movilidad reducida, no dispone de ascensor para visitantes ni de baños habilitados.
El interés barrial de esta propuesta está en una pregunta muy concreta: ¿cómo ganar espacio sin perder todo lo que una casa ya tiene? Quien vive en un PH conoce esa negociación entre metros disponibles, iluminación, intimidad y posibilidades de ampliación. Entrar a una obra terminada permite observar decisiones que un plano o una fotografía apenas insinúan. También invita a discutir una cuestión de fondo para Palermo: cuánto de lo construido puede adaptarse a nuevas necesidades y qué valor tiene conservar materiales, proporciones y huellas de la vivienda anterior.
Zonderflag: arte, talleres y una casa chorizo dentro de un proyecto contemporáneo
Otra parada será Zonderflag Casa de Artistas, en Nicaragua 4880, un proyecto de 2EC Arquitectos que reúne espacios de exposición, talleres, café-librería y residencia artística. Su frente combina una fachada italianizante de casa chorizo con una intervención contemporánea; por encima aparece una estructura metálica concebida como soporte para exhibiciones hacia la calle. Abrirá el domingo 4 de octubre, de 10 a 14 y de 15 a 19, también con último ingreso entre 30 y 40 minutos antes del cierre de cada turno. Según la información publicada por el festival, el recorrido es apto para movilidad reducida y cuenta con ascensor, baños y baño accesible.
La visita ofrece una entrada al vínculo entre arquitectura y producción cultural. Un taller necesita condiciones diferentes de las de una sala de exhibición; una residencia requiere intimidad, mientras que un espacio abierto al público debe facilitar el encuentro. Ver cómo conviven esos usos ayuda a entender qué puede aportar un edificio a su entorno. En un barrio donde la conversación sobre las obras suele quedar atrapada entre el precio del metro cuadrado y la altura de las torres, detenerse en estas decisiones permite ampliar la discusión.
Una ciudad que también se descubre fuera del circuito habitual
El programa se extiende mucho más allá de Palermo. La edición incorpora alrededor de 30 espacios inéditos y suma por primera vez a Mataderos al mapa oficial mediante la apertura del Estadio Nueva Chicago. Entre los lugares anunciados aparecen el Teatro Avenida, el Edificio IBM, el Club Ferro Carril Oeste, El Zanjón de Granados y la Reserva Lago Lugano. El abanico permite armar recorridos según intereses muy distintos: patrimonio, vivienda, infraestructura, cultura o vida de club.
Esa amplitud es una de las virtudes del festival. La arquitectura también está en los lugares donde se trabaja, se estudia, se entrena y se sostiene la vida cotidiana. Conocerlos puede cambiar la manera de caminar por una calle: después de entrar, una ventana deja de ser un detalle anónimo y una fachada empieza a contar algo sobre quienes utilizan el edificio. Para el vecino, el paseo puede convertirse en una forma de reconocer mejor su propio entorno.
Horarios, reservas y documentos: qué revisar antes de salir
Todas las actividades del festival son gratuitas. La mayoría funciona por orden de llegada, hasta completar la capacidad, mientras que algunos espacios requieren inscripción previa. Es obligatorio llevar identificación: DNI, pasaporte o licencia de conducir; también se aceptan documentos digitales mediante aplicaciones oficiales como Mi Argentina. Cada ficha indica las condiciones particulares de acceso.
La agenda porteña informa franjas generales de 10 a 14 y de 15 a 19, pero cada edificio tiene sus propios días y horarios. La dirección de avenida Presidente Roque Sáenz Peña 616 consignada en esa agenda no debe interpretarse como un punto de encuentro común: las visitas se distribuyen por la Ciudad y es necesario consultar el domicilio de cada propuesta.
Antes de organizar la salida, conviene revisar el catálogo oficial de espacios y elegir un recorrido por lugares cercanos. También hay que comprobar las condiciones de accesibilidad de cada sede: abrir al público no significa que todos los edificios permitan los mismos desplazamientos. Las fichas de PH Arévalo y Zonderflag, por ejemplo, informan condiciones diferentes. Para quienes necesitan un recorrido sin escaleras o un baño accesible, ese dato define si la visita es posible.
Open House ofrece un fin de semana para ejercer una curiosidad que la rutina suele postergar. Entrar, observar y preguntar también son maneras de participar en la vida del barrio. ¿Qué merece conservarse? ¿Cómo deberían dialogar las obras nuevas con la cuadra? ¿Cuántos lugares que vemos todos los días seguimos sin conocer? El 3 y el 4 de octubre, algunas de esas respuestas estarán del otro lado de una puerta abierta.