En Coronel Díaz y Juncal, el arquitecto Oscar Benito Burelli proyectó un templo que invita a levantar la mirada. Dedicado a la patrona de la aviación e inaugurado en 1993, es una parada para combinar oración, arquitectura y una caminata por Palermo.
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Hay lugares del barrio que merecen una segunda mirada. La parroquia Nuestra Señora de Loreto, en la esquina de Coronel Díaz y Juncal, es uno de ellos: una iglesia donde el ladrillo, el hormigón y la luz construyen un espacio para detenerse, rezar y descubrir otra cara del patrimonio porteño.
El templo actual, inaugurado en 1993, es obra del arquitecto Oscar Benito Burelli. Su presencia junto al Parque Las Heras ofrece una propuesta de turismo barrial al alcance de una caminata: conocer quién pensó el edificio, observar sus formas y después recorrer el verde que lo rodea.
Oscar Burelli, el arquitecto detrás de la iglesia
La elección de Burelli surgió de un concurso de anteproyectos entre estudios invitados por el Arzobispado de Buenos Aires. El profesional recibió tanto el encargo del proyecto como la dirección de obra, según la reseña histórica que cita la Guía de Sacerdotes y Parroquias de la Arquidiócesis, editada en 2000.
La comunidad parroquial ya existía: había sido erigida el 8 de julio de 1984 y funcionó inicialmente en dependencias del colegio Santa Teresa de Jesús, en Scalabrini Ortiz 2999. Su primer párroco fue el presbítero Bruno Gusmerotti. La construcción de una sede propia permitió darle un lugar permanente a esa comunidad.
Para conocer el aporte de Burelli conviene mirar el edificio con tiempo. Desde la esquina, su cubierta llama la atención; al entrar, la disposición del espacio dirige la mirada hacia el altar. La arquitectura acompaña así el propósito del lugar: reunir a los fieles y favorecer el recogimiento.
Una cubierta que invita a mirar hacia arriba
El arquitecto Jorge María Viera, autor de un análisis del templo publicado en 2020, describe una planta formada por dos cuadrados superpuestos, uno de ellos girado 45 grados. Esa geometría organiza el recinto principal y sus espacios complementarios.
La cubierta de hormigón constituye su gesto más expresivo. Sus vigas convergen y ascienden hacia el altar, mientras el campanario se levanta separado del templo. El ladrillo a la vista y la estructura expuesta completan una obra de materiales reconocibles y fuerte presencia urbana.
La invitación para el visitante es sencilla: detenerse primero afuera y después, si el templo está abierto, observar cómo cambia la percepción al ingresar. La esquina permite apreciar el conjunto; el interior ofrece la escala del encuentro y la oración.
Loreto y la protección de quienes vuelan
La advocación también tiene su historia. El 24 de marzo de 1920, el papa Benedicto XV proclamó a Nuestra Señora de Loreto patrona de los aeronautas. La relación con el vuelo remite a la tradición religiosa que atribuye a los ángeles el traslado de la Santa Casa de María desde Nazaret hasta Loreto, en Italia. Se trata de una tradición de fe que explica el vínculo de esta devoción con la aviación.
Su festividad se celebra el 10 de diciembre. En nuestro país, Nuestra Señora de Loreto es patrona de la aviación argentina y de la Fuerza Aérea Argentina. Para quienes trabajan en el aire, viajan o esperan el regreso de alguien querido, esta advocación puede darle un sentido especial a la visita.
La imagen patronal de la parroquia porteña es una réplica de la venerada en el santuario italiano, desde donde fue traída gracias al aporte de un benefactor. Así, una esquina de Palermo mantiene un vínculo devocional con uno de los grandes destinos de peregrinación de Italia.
Del silencio del templo a una caminata por el Parque Las Heras
El paseo puede comenzar con unos minutos de oración y continuar por el Parque Las Heras. La combinación permite acercarse a distintas capas de la historia barrial: la comunidad religiosa, la arquitectura contemporánea y la transformación del paisaje urbano.
El espacio verde ocupa el terreno donde estuvo la antigua Penitenciaría Nacional. Conocer ese pasado agrega profundidad a la caminata: debajo de la postal cotidiana de árboles, encuentros y descanso existe una historia que cambió para siempre la fisonomía de esta parte de Palermo.
Desde Palermo Tour proponemos reservar alrededor de una hora para el conjunto: observar la iglesia desde la esquina, ingresar respetuosamente cuando sea posible y seguir a pie por el parque. Es un recorrido breve, que cada visitante puede adaptar a su ritmo.
Datos para organizar la visita
- Ubicación del templo: avenida Coronel Díaz y Juncal, junto al Parque Las Heras.
- Dirección parroquial registrada por el Arzobispado: Juncal 3115/3155.
- Teléfono publicado: 011 4804-4873.
- Misas y apertura: consultar previamente con la parroquia, especialmente si el paseo se organiza para participar de una celebración.
- Durante la visita: mantener silencio, respetar a quienes están rezando y consultar antes de tomar fotografías del interior.
La obra de Oscar Burelli propone una pausa en una esquina transitada de Buenos Aires. Vale acercarse, mirar hacia arriba y dejar que el barrio revele un detalle más. Después, el Parque Las Heras invita a seguir caminando.
Fuentes y lecturas: análisis arquitectónico de Jorge María Viera, historia parroquial y autoría de la obra, directorio del Arzobispado de Buenos Aires y Nuestra Señora de Loreto en la historia de la Fuerza Aérea Argentina.