Nacimiento de alto vuelo en el Zoo

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A fines del 2012 nació un pichón de cóndor andino en el Centro de Incubación Artificial del Zoo porteño. Si bien fue abundante en otro tiempo, la especie se convirtió en un desafío de conservación. Por eso, en 1991, se creó el Proyecto de Conservación Cóndor Andino, que utilizó por primera vez tecnología satelital para asistir el seguimiento del cóndor en sus grandes desplazamientos diarios. Hoy, gracias a la moderna tecnología, es posible descubrir el uso que hacen del ambiente, sus dormideros, su capacidad de vuelo, preferencia de hábitat, entre otras cosas. Esta información es muy útil para tomar decisiones que hacen a la conservación de estas fabulosas aves y el equilibrio de su majestuoso ecosistema. Con guantes en sus manos, Agustín integrante del Proyecto de Conservación Cóndor Andino en el Zoo de Buenos Aires- coloca carne en un recipiente y la pesa en una balanza hasta completar 160 gramos. Luego abre suavemente una puerta (que permanece cerrada casi todo el día), pasa por un pasillo y entra, en silencio, en una habitacion. Alla, dentro de una caja de cría, con vidrios espejados tapados con una tela, se encuentra Killa Tutijak, el pichon de cóndor andino (Vultur gryphus) que nacio el 28 de noviembre del año pasado en el Centro de Incubacion Artificial del Zoo de Buenos Aires. Agustin apaga la luz de la habitacion, prende la luz interna de la caja de cria, toma el titere macho (la hembra le dio de comer antes) y se lo coloca en su mano. Con el titere puesto, introduce su mano en la caja y, como si se tratara de su verdadero padre, toca delicadamente las plumas del pichon unos minutos.