Muebles: reconocer la calidad en cada detalle

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Por Liliana Mestanza, Desing Team, Fontenla, (www.fontenla-furniture.com).

¿Es posible entrenarse para reconocer un buen mueble? ¿Cómo no quedar abrumado luego de buscar y buscar? Los nuevos recursos tecnológicos y la gran variedad de materiales que hoy se ven en el mercado hacen que a veces nos cueste discernir cuán noble es una pieza de mobiliario. Las pátinas, los acabados y revestimientos pueden ocultar algunos defectos, ya sea de fabricación o de baja calidad de las materias primas.

Por eso, cuando se está ante la decisión de comprar un mueble es preciso tomarse todo el tiempo necesario y detenerse en los distintos aspectos que lo componen, de lo contrario se puede caer en un engaño que dure poco tiempo en buen estado.

Lo primero que hay que mirar, si tiene cajones, es cómo éstos se deslizan por la guía. Del mismo modo, chequear la apertura y cierre de cada puerta. Hay que notar que todo corre con liviandad, sin tener que hacer fuerza para cerrar o abrir. También hay que analizar cómo están puestas las bisagras y herrajes, pues tendrán que soportar el uso intensivo y deben ser lo suficientemente cómodas, ágiles y estar fijas para que no comiencen a fallar.

El interior es otro punto clave. Si bien es la parte que no se luce, debe tener la misma calidad que el exterior, así se demuestra el cuidado puesto durante su fabricación. Las uniones, soldaduras y encastres también deben estar realizados con delicadeza.

Es bueno preguntarle al vendedor qué tipo de madera se usó para hacerlo, si es una pieza maciza o cómo se ensamblaron las partes. Si el mueble es muy liviano pues estar hecho con aglomerado o enchapado, que no poseen la misma resistencia que las piezas enteras. Por otro lado, cuando se usan lustres muy oscuros, éstos suelen ocultar imperfecciones como nudos y masillado. Otro tip importante para quienes abrazan la sustentabilidad, es saber si la madera proviene de bosques certificados.

En cuanto a terminaciones, hay que notar qué tipo de lustre se utilizó para su acabado y cuántas capas se dieron. El más usado en estos días es el lustre poliuretánico, que sella los poros de forma óptima y no deja que se arruine la superficie cuando, por ejemplo, se apoya algo húmedo o caliente sobre ella. El mueble debe ser funcional, si da mucho trabajo para cuidarlo ya pierda esa cualidad.

La mano artesanal en las terminaciones suma mucho. Acá se agrupan los patinados, los esfumados, las tallas y detalles de marqueterie.

En cuanto a tapicería, todo debe estar bien colocado: tachas, botones y terminaciones. Las costuras deben estar prolijas y la tela tensada adecuadamente. En un sofá, hay que preguntar cómo está hecha su estructura y con qué se lo rellenó.

Por último, una acción muy útil es visitar la fábrica. Así podrá supervisar todo el proceso de realización y despejar todas sus dudas.