El presidente argentino obtuvo un 36,1% de imagen positiva en la encuesta de octubre de CB Global Data difundida por Noticias Argentinas. Apenas 0,4 puntos lo separan de Daniel Ortega. Una posición incómoda para un gobierno que presenta su proyecto como una referencia mundial.
Palermo Tour | Actualidad
12 de octubre de 2026
La política también tiene tabla de posiciones, aunque sus derrotas se pagan con algo más serio que una tarde amarga en la tribuna. Según el relevamiento de CB Global Data difundido por Noticias Argentinas, Javier Milei quedó en el puesto 14 entre 18 mandatarios latinoamericanos. En lenguaje futbolero, está mirando de cerca la zona de descenso. La metáfora describe su ubicación en esta encuesta: no constituye un pronóstico electoral ni significa que exista un repechaje presidencial.
El dato resulta incómodo para un presidente que suele hablar desde el pedestal del éxito. Una cosa es presentarse como protagonista de una transformación histórica y otra es conseguir que esa transformación convenza a quienes deben vivirla. Desde la mirada editorial de Palermonline, la distancia entre la épica oficial y esta valoración pública merece una discusión que vaya más allá de los insultos, los aplausos partidarios y las celebraciones en las redes.
La tabla es mala, pero los números deben contarse bien
Milei registró un 36,1% de imagen positiva, frente al 35,5% de septiembre: una mejora de 0,6 puntos porcentuales. Por eso, sería incorrecto afirmar que su valoración cayó este mes. La conclusión que permiten los datos difundidos es que continúa en la parte baja del ranking. Además, esa pequeña variación, por sí sola, no alcanza para asegurar un cambio estadísticamente significativo.
El estudio se realizó entre el 5 y el 8 de octubre. Para Argentina, Noticias Argentinas informó 3.089 entrevistas, un margen de error de 1,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Cada mandatario fue evaluado en su propio país; no se trata de una votación continental sobre Milei. Esa distinción permite entender qué compara la tabla y evita convertir una medición de imagen en un campeonato absoluto de calidad de gobierno.
Cerca de Ortega en el porcentaje, lejos de una conclusión automática
Daniel Ortega aparece inmediatamente debajo del argentino, con un 35,7% de imagen positiva. La diferencia es de apenas 0,4 puntos. Es una proximidad llamativa dentro del ranking difundido, pero no demuestra que ambos gobiernos sean equivalentes ni que sus sociedades atraviesen las mismas circunstancias. Tampoco corresponde presentar esa distancia mínima como una ventaja contundente.
La crítica política puede ser filosa sin hacer trampa con los números. El cuestionamiento a Milei es suficientemente fuerte: un mandatario que vende su programa como ejemplo para el mundo permanece entre los seis peor ubicados de esta medición. No necesita una equivalencia forzada con Nicaragua para que esa contradicción tenga peso.
Bilardismo económico: el resultado también se mide en el barrio
Si el oficialismo quiere discutir resultados, debe aceptar una cancha más amplia que la de sus indicadores favoritos. El resultado también se juega en la persiana que abre, el sueldo que alcanza, el empleo que continúa y la empresa que puede producir. Para un comerciante de Palermo o una familia del interior, la promesa de prosperidad pierde fuerza cuando no encuentra una traducción concreta en su vida cotidiana.
Una encuesta no demuestra por sí misma que toda la economía funcione mal ni explica las razones de cada respuesta. Pero obliga a discutir la recepción social del proyecto. La evaluación política que propone este medio es clara: ningún gobierno debería pedir una paciencia ilimitada mientras presenta cada sacrificio presente como garantía de un bienestar futuro. Gobernar exige rendir cuentas sobre ese trayecto.
Entre Ríos: la crisis avícola exige responsabilidades y precisión
La preocupación por la producción tiene antecedentes concretos. El 27 de mayo de 2026, Granja Tres Arroyos anunció el cierre por tiempo indeterminado de su planta de Concepción del Uruguay. Según la información publicada entonces por Noticias Argentinas, la empresa atribuyó la decisión a conflictos sindicales que afectaron sus operaciones. Otras coberturas describieron dificultades financieras, restricciones de mercados por la gripe aviar y problemas de competitividad.
Ese antecedente no autoriza a afirmar que Rogelio Frigerio cerró personalmente la fábrica, que toda la avicultura entrerriana desapareció o que el pollo era lo único que la provincia podía exportar. Sí habilita una exigencia política al gobernador y al Gobierno nacional: explicar qué hicieron para proteger el empleo y sostener la producción. Las causas empresariales y sectoriales deben investigarse; las responsabilidades de gestión también deben discutirse.
La propaganda no alcanza para ganar el partido
El problema de la política convertida en espectáculo es que acostumbra a confundir ruido con respaldo. Puede haber ovaciones digitales y, al mismo tiempo, una valoración pública débil. Puede haber discursos triunfales y ciudadanos que todavía esperan ver resultados. La encuesta difundida no resuelve esa discusión, pero coloca un dato incómodo sobre la mesa.
Milei no está último: está 14.º de 18. Su imagen tampoco cayó respecto de septiembre. Precisamente por eso, la crítica debe apoyarse en lo que sí muestra la medición. Desde la posición editorial de Palermonline, el Gobierno necesita menos celebración de sí mismo y más respuestas verificables sobre producción, trabajo y vida cotidiana. En el bilardismo que tanto invoca la política, el relato puede animar la tribuna. El resultado tiene que aparecer en la cancha.