La Universidad de Buenos Aires convoca a la quinta Marcha Federal Universitaria para el jueves 15 de octubre. El acto central será a las 16 frente al Congreso, con un reclamo que atraviesa las aulas, los hospitales y los laboratorios: aplicar la Ley de Financiamiento Universitario.
| Para Palermo Tour
La Universidad de Buenos Aires vuelve a convocar a la sociedad a defender la educación pública. Bajo la consigna “Las leyes se cumplen. Siempre”, la institución anunció una nueva movilización para el jueves 15 de octubre, con acto central a las 16 frente al Congreso de la Nación. El mensaje enviado por la UBA el viernes 9 es directo: exigir la ejecución de la Ley de Financiamiento Universitario y defender la salud, la ciencia y la enseñanza pública.
La quinta Marcha Federal Universitaria encuentra al gobierno de Javier Milei nuevamente enfrentado con una comunidad que reclama recursos para sostener sus tareas. La convocatoria alcanza a estudiantes, docentes, trabajadores nodocentes, profesionales de la salud y vecinos. También tendrá expresiones en distintas ciudades del país: el conflicto supera a una institución y compromete al conjunto del sistema universitario nacional. UBA
Una ley que el Gobierno debe cumplir
En su comunicación, la UBA advierte que está por cumplirse un año sin que se aplique la Ley de Financiamiento Universitario. La institución sostiene que su ejecución resulta imprescindible para garantizar la docencia, la atención sanitaria, la investigación y la extensión, además de recomponer los salarios de quienes mantienen esas actividades en funcionamiento.
El reclamo tiene respaldo judicial. El 6 de octubre, el juez federal Martín Cormick, del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N.º 11, falló a favor de la UBA y del Consejo Interuniversitario Nacional. Declaró inconstitucional el mecanismo del Decreto 759/2025 que había frenado la aplicación de la norma y ordenó su cumplimiento inmediato. El Ejecutivo había argumentado que no estaban determinadas las fuentes de financiamiento; el magistrado cuestionó que esa herramienta permitiera suspender una ley sobre la cual el Congreso había insistido con las mayorías constitucionales requeridas.
El Gobierno apeló esa sentencia y el recurso fue concedido con efecto suspensivo, según la información publicada el 9 de octubre. Esa novedad no elimina la cautelar vigente ni detiene su trámite de ejecución, una distinción fundamental para entender el estado del conflicto. La discusión judicial continúa, pero la apelación no equivale a un permiso general para desatender las obligaciones ya ordenadas.
La universidad también está en los hospitales y en los barrios
Defender a la UBA significa defender mucho más que un edificio con aulas. La universidad pública forma profesionales, produce conocimiento y sostiene servicios que alcanzan a personas que nunca cursaron una carrera. Su trabajo se proyecta sobre la salud, la cultura, la tecnología y la vida cotidiana. Cuando se deterioran esas funciones, la pérdida termina llegando a toda la sociedad.
Para los vecinos de Palermo y de Buenos Aires, esta discusión tiene una dimensión cercana: jóvenes que estudian, familias que acompañan ese esfuerzo y trabajadores que intentan sostener su vocación. Detrás de cada partida presupuestaria hay tiempo de enseñanza, continuidad de una investigación y capacidad de atención. Reducir todo eso a una pelea de planillas empobrece el debate y oculta lo que está en juego.
La propia convocatoria de la UBA vincula expresamente la marcha con la defensa de la salud, la ciencia y la educación pública. Ese vínculo explica por qué el reclamo merece salir de los claustros: una universidad con recursos suficientes es una inversión colectiva y una puerta abierta para las próximas generaciones.
Milei debe responder por sus decisiones
Desde la posición editorial de Palermo Tour, el Gobierno merece una crítica firme por su resistencia a ejecutar el financiamiento universitario. Un presidente puede discutir prioridades y defender su programa económico; también debe respetar los límites que establecen el Congreso y la Justicia. La voluntad presidencial no puede convertirse en la única regla de funcionamiento del país.
Exigir salarios que permitan enseñar, becas que ayuden a estudiar y recursos para mantener las actividades universitarias es una demanda concreta. La respuesta política debería explicar cómo se garantizan esas condiciones. Prolongar el conflicto traslada el costo a quienes estudian, trabajan y necesitan los servicios de la universidad.
La UBA forma parte de una tradición argentina que merece continuidad: el conocimiento como herramienta de progreso y la educación pública como posibilidad de ascenso social. Esa herencia necesita presupuesto, trabajo y decisiones responsables. Ninguna consigna de ajuste alcanza para reemplazarlos.
El jueves 15, frente al Congreso
Según el correo institucional difundido por la Universidad de Buenos Aires, el acto central se realizará el jueves 15 de octubre a las 16 frente al Congreso de la Nación. Las facultades y organizaciones participantes pueden establecer horarios anteriores para sus concentraciones y columnas.
Palermo Tour acompaña la defensa de la UBA y de la universidad pública argentina. La exigencia al gobierno de Javier Milei es clara: cumplir las obligaciones vigentes y garantizar las condiciones para enseñar, investigar y atender. La educación de un país merece algo más que una pulseada interminable.
Las leyes se cumplen. Siempre.