Observando lo que sucede en Venezuela y pensando en la postura autorreferencial de “revolucionarios†que tienen los kirchneristas, no podemos dejar de comparar situaciones, actores y peligros.
Si bien Venezuela cuenta con un espíritu militarista y Argentina no, los últimos movimientos de Cristina Kirchner, donde apoyó y sobre todo, decidió ascender a Jefe del Ejercito a un ex represor experto en Inteligencia como el General César Milani, a quien además le dio un “superpresupuesto†y un poder absoluto que los militares nunca tuvieron en estos últimos treinta años de democracia, algo empieza a volverse sospechoso.
Más aún cuando tenemos a Sergio Berni, un Coronel, al frente de la Seguridad Interior, quien pretende tener el control de la calle para el kirchnerismo con su ejercito propio que maneja a su placer, la Gendarmeria, que además cree tener la autoridad para decir cuando una manifestación es democrática o no y hace una evaluación diferenciada y parcial sobre los distintos movimientos sociales, sin olvidar que él también fue un cuadro de Inteligencia del Ejercito.
Tenemos, por otra parte, a “los pibes para la liberaciónâ€, como les gusta gritar a los jóvenes seguidores de La Cámpora, obviamente hablamos de los militantes, no de la cúpula, ellos no pelearían nunca por la liberación de nada, porque para los Máximo, los Recalde, los Ãlvarez, los Larroque, los Cabandié, la verdadera lucha social es mantener sus privilegios, hacer “caja†y no terminar presos después del 2015, es lógico viéndolo desde otro punto de vista, ¿que esperanza puede tener una organización política si el que la conduce tiene como slogan de autoridad “dice la Jefaâ€?, que es nada más ni nada menos, que su mamá. Los militantes de La Cámpora, lamentablemente, son víctimas de esa farsa y pueden llegar a ser mal utilizados, abusando de su buena voluntad e inocencia política, más allá, de un buen contrato en algún dependencia del gobierno nacional.
Es así, Cristina quiere manejar los “fierros†y la inteligencia, por eso lo tiene a Milani, para intentar tener a todos coaccionados, como quizás Milani la tenga a ella y a otros funcionarios. Muy raro es que después de tantos años de ser los paladines de los Derechos Humanos, el kirchnerismo ponga a un ex represor al frente del las Fuerzas Armadas y que este envíe un mensaje para el seno del Ejercito llamando a insertarse en lo político y a formar parte del proyecto Nacional y Popular que encabeza la presidenta, son razones de peso y que solo un par de buenas carpetas y un millonario presupuesto sin control pueden avalar y conseguir.
Entonces si bien Cristina no habla con los pajaritos como Maduro, no nos olvidemos que hasta hace poco se comunicaba con “Él†(Néstor Kirchner), por mas que ella y su círculo aúlico tengan esperanzas de manipular o apretar a todo aquel que se le ponga en frente de sus ambiciones y atropellos, por derecha con Milani y por izquierda con La Cámpora, y a pesar de la hipótesis de conflicto destituyente que quizás solo este en la imaginación de Cristina, no dejamos de pensar que le quedaría muy bien el papel interpretado por Vittorio Gassman en la película â€La Armada Brancaleoneâ€, del director Mario Monicelli, porque después de todo, el modelo se convirtió en una comedia y ella se ganó el papel protagónico en esta falsa epopeya.
*Dirigente de Peronismo Para Todos – Universidad Para Todos
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