La Selección Argentina dio un nuevo paso en su camino mundialista al derrotar 2 a 0 a Austria y asegurar su clasificación a los 16avos de final del Mundial 2026. Pero más allá del resultado, la tarde quedó marcada por otro capítulo de la historia interminable de Lionel Messi, que convirtió los dos goles del encuentro y se transformó en el máximo goleador de todos los tiempos en Copas del Mundo.
En el imponente estadio de Arlington, Texas, miles de argentinos volvieron a sentirse locales. Banderas celestes y blancas, bombos, camisetas históricas y familias llegadas desde distintos rincones del planeta acompañaron a un equipo que parece haber conservado intacto el espíritu campeón de Qatar.
El partido tuvo suspenso desde el comienzo. Messi falló un penal en los primeros minutos, una situación poco habitual para el capitán argentino. Sin embargo, los grandes futbolistas suelen escribir sus mejores historias después de los tropiezos. A los 38 minutos apareció dentro del área para definir con categoría y abrir el marcador.
Ese gol tuvo un valor especial. No fue solamente el 1 a 0. Fue el tanto que dejó a Messi en soledad en la cima de los goleadores históricos de los Mundiales, una marca que parecía imposible de alcanzar hace apenas unos años.
Austria intentó reaccionar durante el segundo tiempo, pero la Argentina mostró solidez, oficio y confianza. Emiliano Martínez respondió cuando fue necesario y el equipo de Lionel Scaloni manejó los tiempos del partido con la tranquilidad de quien sabe exactamente a qué juega.
Cuando el encuentro llegaba a su final, Messi volvió a aparecer. Ya en tiempo de descuento, definió con precisión para sellar el 2 a 0 definitivo y desatar otra celebración albiceleste en las tribunas.
Con dos victorias consecutivas, siete goles a favor y ninguno en contra, la Selección Argentina se instaló entre los primeros equipos clasificados a la siguiente fase y alimenta la ilusión de millones de hinchas alrededor del mundo.
El Mundial sigue avanzando, pero una certeza se repite partido tras partido: mientras Lionel Messi siga escribiendo páginas de su leyenda, la ilusión argentina tendrá razones para seguir creciendo.