Más de 10 mil personas fueron ayer a Figueroa Alcorta y Dorrego, convocadas por una ONG. También hubo shows de música y merchandising.
Somos responsables por las sociedades que creamos. Y si no empezamos por casa, primero tu y luego los que te rodean, vamos a continuar asi. Lejos de culpar a los políticos o de lanzar una proclama antisistema urgente, la maestra de ceremonias Beatriz Goyoaga pide el cambio personal. Más de 10 mil personas, sentadas en el pasto, asienten. Las pirámides se hacen con cada piedrita, dice la coordinadora para AmÉrica latina de la Fundación El Arte de Vivir, que dirigirá la meditaciÓn. Poco despuÉs de las 18.30 del domingo, los seguidores del gurú nacido en la India Sri Sri Ravi Shankar apoyan espalda con espalda y cierran los ojos. Sus músculos se aflojan, hipnotizados por la voz pausada de Goyoaga. Se olvidan de que, todavía, el mundo es como es. Creen. Empieza la meditación en los casi 30 grados de Figueroa Alcorta y Dorrego. Los bosques de Palermo vibran porque nace un largo y multitudinario Ooooooommm…. El mismo ritual se está cumpliendo, en simultáneo, en 100 ciudades del país. La convocatoria se hizo con el lema Argentina medita, por una sociedad libre de violencia.
Ayer, la movida empezó temprano, a las 15, con muchos jovenes y mayor presencia femenina. Hay un acuerdo generalizado: disimular el ego, desear con fuerza la unidad y combinar espiritualidad con bailes y alegria. De a ratos, predominan la música hindú y los mantras de alabación, aunque en la ONG aclaran que lo que propone Shankar esta abierto a todos los credos y no es una religión, sino una forma de dejar atras el estrés y la violencia.
Respiramos como vivimos, pensando en el futuro y en el pasado. Poner atención en nuestra respiración nos ayuda a enfocar la mente en el ahora. Y las cosas superficiales te dejan de molestará, asegura Marisa Barrera, una cosmiatra de 66 años que llegó a una sede de Ramos Mejia de la ONG hace tres años, poco después de divorciarse, y encontró su lugar. Ahora, colabora en Manos que Ayudan, un programa voluntario de los seguidores de la fundacion para llevar ropa y comida a gente en situacion de calle. Derrocha alegría y reparte folletos.