Palermo volvió a ser escenario de una ceremonia multitudinaria y profundamente argentina. Este jueves 25 de junio de 2026, más de 10.000 chicos de 4° grado, pertenecientes a casi 200 escuelas del AMBA, realizaron la Promesa a la Bandera en la cancha 1 del Campo Argentino de Polo, en pleno corazón del barrio.
El acto fue organizado junto al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín y contó con la presencia de autoridades nacionales e institucionales, entre ellas el jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia, Esteban Mahíques; la presidenta de la Fundación Granaderos, Bettina Bulgheroni; y miembros del Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Polo.
La ceremonia tuvo todos los elementos de una jornada patria: emoción, solemnidad, historia y una multitud de familias acompañando a los alumnos. Los Granaderos condujeron el acto e invitaron a los chicos a asumir su compromiso con la Bandera, con la convivencia democrática y con los valores que forman parte de la vida en común.
Uno de los momentos más sentidos fue la entonación del Himno Nacional Argentino, cantado por miles de voces en una cancha colmada. También se destacó el ingreso de los Granaderos y la tradicional “invocación a Cabral”, que fue celebrada por los casi 15.000 asistentes presentes en el predio.
La Promesa a la Bandera es una de las ceremonias escolares más importantes del país. Cada año, niñas y niños de 4° grado prometen lealtad a la insignia patria en homenaje a Manuel Belgrano, creador de la Bandera Nacional, fallecido el 20 de junio de 1820.
En Palermo, la escena tuvo un marco imponente: el Campo Argentino de Polo, uno de los espacios deportivos más reconocidos del mundo y símbolo histórico del barrio. Esta vez, más allá del polo, los caballos y las tribunas, el protagonismo fue de los chicos, las escuelas y la Bandera.
La jornada también permitió que muchas familias recorrieran el predio, que en los últimos años sumó propuestas gastronómicas, espacios de encuentro y actividades para disfrutar en familia. Así, una ceremonia patria se transformó también en una postal barrial: Palermo como punto de reunión, memoria y celebración.
Porque cuando miles de chicos prometen la Bandera, no se trata solo de una foto escolar. Es una escena de país. Una de esas que recuerdan que la Patria, aunque a veces parezca deshilachada, todavía se cose desde abajo: en las escuelas, en las familias y en los barrios.