Entre lagos, senderos y edificios centenarios, el antiguo Zoológico Municipal conserva esculturas, fuentes y monumentos que llegaron desde Europa, rindieron homenaje a naturalistas argentinos y sobrevivieron a traslados, vandalismo y cambios de época. Un recorrido turístico por veinte obras que ayudan a comprender la historia cultural del actual Ecoparque porteño.
El Ecoparque de Buenos Aires no es solamente un centro dedicado a la conservación de la fauna autóctona. Dentro de sus 16,7 hectáreas funciona también un extraordinario museo al aire libre, formado por fuentes, bustos, esculturas mitológicas y monumentos colocados a lo largo de más de un siglo.
Muchas obras llegaron desde Europa cuando Buenos Aires soñaba con parecerse a París y Roma. Otras fueron encargadas para recordar a científicos, escritores y directores que hicieron del Zoológico Municipal una institución educativa. También existen réplicas de piezas conservadas en el Museo del Louvre y obras originales de Lola Mora, Aniceto Marinas, Juan Passani y Emilio Sarniguet.
La ubicación que se detalla en este recorrido toma como referencia el plano de la Guía del Patrimonio Cultural del Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires, publicada en 2016, y el relevamiento actualizado de obras del Ecoparque. Algunos senderos o sectores pueden encontrarse temporalmente cerrados por trabajos de conservación. Guía patrimonial del Zoológico
Pescadores pescados: dos niños contra un pulpo
Realizada en Roma en 1892 por el escultor español Aniceto Marinas y García, esta pieza de bronce patinado representa a un niño que intenta salvar a otro de los tentáculos de un pulpo. Los rostros tensos, el movimiento de los cuerpos y la fuerza del animal convierten la escena en una pequeña tragedia marítima.
La obra obtuvo una primera medalla de oro en la Exposición de Chicago de 1894. Se encuentra colocada en el centro de una fuente sobre una base de mampostería revestida en símil piedra. El plano patrimonial la sitúa en el extremo oriental del predio, cerca del acceso de avenida del Libertador.
No se encuentra documentado quién la adquirió o donó al Zoológico. Su material exige limpieza controlada y protección de la pátina: en una escultura de bronce, el color verdoso no siempre es suciedad; muchas veces es parte de su envejecimiento y de su identidad.
Venus: la diosa de Milo llegó a Palermo
La Venus del Ecoparque es una réplica de la célebre Venus de Milo, escultura helenística atribuida tradicionalmente a Alejandro de Antioquía y conservada en el Museo del Louvre desde 1821.
La copia porteña fue realizada durante los primeros años del siglo XX en material calcáreo vaciado. Mide 2,11 metros y fue donada por Santiago Canale. Representa a Afrodita —Venus para los romanos—, diosa del amor y la belleza, con el torso descubierto, las piernas cubiertas por un manto y los brazos ausentes, como en el original.

Según el plano patrimonial, está emplazada en el sector próximo a la avenida Sarmiento, entre el antiguo acceso principal y la zona de la Confitería El Águila. No hay constancia pública de un cambio de ubicación importante.
Baco: una bacanal de piedra en el viejo Zoo
Baco aparece sentado, con las piernas cruzadas, una copa elevada y un ánfora en la otra mano. Debajo de su cuerpo se distingue la cabeza de un león. La escena representa al dios romano del vino, la celebración y el entusiasmo ritual.
La pieza es una reproducción en material calcáreo de una obra de Charles H. Veeck, escultor belga naturalizado francés. Fue comprada a la casa A. Motteau, representante en Buenos Aires de la célebre fundición francesa Val d’Osne.
Está ubicada en el sector central del parque, al sur del lago Azara. No debe confundirse con otro conjunto conocido como Bacanal. La pieza requiere controles sobre fisuras, humedad y desprendimientos, problemas frecuentes en las reproducciones calcáreas expuestas a la intemperie.
La ninfa y la cabra: Amaltea, nodriza de Zeus
Esta fuente representa a Amaltea, la ninfa que, según la mitología griega, alimentó a Zeus con leche de cabra. La joven aparece sentada, intentando cubrirse con un paño mientras sostiene al animal por las riendas.
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Es una reproducción de la obra realizada en 1787 por el escultor francés Pierre Julien para la lechería ornamental de María Antonieta en Rambouillet. El original se encuentra en el Museo del Louvre.
La réplica del Zoológico fue confeccionada en material calcáreo y colocada sobre una fuente revestida con mayólicas blancas, motivos florales y diseños geométricos. Se encuentra en el sector oriental del Ecoparque, entre el lago Burmeister y el límite de avenida Sarmiento.
Niña con flores: Canova bajo los árboles porteños
La obra representa a una joven de torso desnudo que sostiene un ramillete de flores y un paño sobre sus piernas. Es una réplica en mármol blanco pulido de una pieza atribuida al gran escultor neoclásico italiano Antonio Canova.
Fue donada al Zoológico por Emilio Mitre, ingeniero, periodista, diputado e hijo de Bartolomé Mitre. La escultura mide 1,10 metros y descansa sobre una base de mármol rojo y un pedestal de mampostería.
Está emplazada en la zona central del parque, cerca del antiguo recinto de bisontes y del límite sobre República de la India. No se conoce un traslado relevante ni una restauración individual divulgada públicamente.
Fuente Ara Romana: el agua escondida de Onelli
También conocida como Fuente de los Lobos Marinos, es un pequeño templete de forma troncopiramidal construido durante los primeros años del siglo XX bajo la gestión de Clemente Onelli.
Está realizado en mampostería de ladrillo, perfiles de acero y terminación símil piedra. Posee volutas, molduras y cuatro mascarones de cabeza de león fundidos en bronce. De la boca de uno de ellos brotaba el agua hacia un estanque conectado con el lago Azara.
Su nombre remite a las aras o altares de sacrificio de la antigua Roma. Onelli había ordenado realizar perforaciones para encontrar agua subterránea y abastecer las necesidades del Zoológico; algunas fueron señaladas mediante construcciones ornamentales como ésta.
Permanece junto al espejo de agua que desemboca en el lago Azara, cerca del límite sobre República de la India. Durante años el sector estuvo relacionado con lobos marinos y posteriormente con carpinchos.
El cocodrilo y su presa: hierro francés y dramatismo animal
Un cocodrilo emerge de la vegetación con un pez atrapado entre sus mandíbulas. A su alrededor aparecen un sapo, una tortuga y un castor. Toda la escena fue fundida en hierro con un nivel de detalle pensado para ser observado desde diferentes ángulos.
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La pieza lleva el sello de la importadora A. Motteau y está vinculada con la Fonderie d’Art du Val d’Osne. Según la documentación patrimonial, el modelo fue exhibido en el Palacio de Cristal durante la Exposición de Londres de 1851.
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Llegó a Buenos Aires mediante el circuito de importación de arte industrial europeo y fue instalada sobre una base cilíndrica en el centro de una fuente. Actualmente se encuentra en el sector próximo a la antigua Casa Egipcia y los viejos monarios, entre República de la India y el lago Azara.
Ruinas bizantinas: un misterio traído desde Trieste
Las llamadas Ruinas Bizantinas forman un pórtico de siete columnas dispuestas en hemiciclo sobre una isla del lago Darwin. Presentan relieves de plantas, animales y capiteles de inspiración bizantina.
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Parte de sus componentes fueron adquiridos en Trieste, Italia, por Eduardo Schiaffino, fundador y primer director del Museo Nacional de Bellas Artes. Llegaron al Zoológico en 1904 y Clemente Onelli organizó su montaje paisajístico.
No se ha podido confirmar que las seis columnas antiguas sean auténticas piezas bizantinas. Los estudios de materiales indican que la piedra podría proceder de la región de Istria. Una séptima columna, el basamento y el entablamento fueron fabricados cuando se instaló el conjunto.
La obra conserva una inscripción latina: Cives pentapolis in turrem ascendite. Su ubicación en la isla del lago Darwin no fue casual: debía sorprender al visitante como una ruina romántica aparecida entre la vegetación. Un estudio específico de Daniel Schávelzon analiza su historia y las dudas sobre su procedencia. Investigación sobre el Pórtico Bizantino
El Eco: la sobreviviente de Lola Mora
El Eco, también llamada en distintas fuentes La Elocuencia, es una de las obras más importantes del Ecoparque. Fue esculpida en mármol blanco por Dolores “Lola” Mora en 1906.
Representa a una mujer semidesnuda, sentada sobre unas ruinas clásicas y en actitud de escuchar. Originalmente integraba un monumento dedicado a Aristóbulo del Valle. El conjunto fue destruido antes de su inauguración durante un acto vandálico, después de una fuerte polémica pública por el tratamiento de los cuerpos y la propuesta artística.
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El fragmento sobreviviente llegó al Zoológico alrededor de 1910. Hoy se encuentra cerca del acceso histórico de Plaza Italia, sobre el sector de avenida Las Heras, donde puede apreciarse desde los senderos cercanos al antiguo arco de entrada.
Al tratarse de mármol blanco, su conservación exige retirar depósitos ambientales y microorganismos sin erosionar la superficie. La pieza figura dentro del patrimonio escultórico administrado por la Ciudad.
Busto de Domingo Faustino Sarmiento: el impulsor del parque
El busto fue realizado por J. Brodsky en 1907. Está fundido en bronce patinado y presenta a un Sarmiento entrado en años, de expresión severa y gesto concentrado.
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Descansa sobre un pedestal revestido en granito rosado y posee una placa conmemorativa de bronce. Recuerda al presidente que impulsó la creación del Parque Tres de Febrero y el primer espacio zoológico de Palermo.
Está colocado cerca de la entrada de Plaza Italia y del lago Darwin, en un lugar de fuerte contenido simbólico: Sarmiento parece recibir al visitante en el paisaje que ayudó a imaginar.
Fuente Diana Cazadora: un pequeño rincón de Versalles
Construida en 1911, la fuente fue donada por Joaquín Samuel de Anchorena, intendente de Buenos Aires entre 1910 y 1914, durante la gestión de Clemente Onelli.
Su cuerpo arquitectónico es de mampostería con terminación símil piedra. Presenta pilastras, hojas de laurel, guirnaldas, molduras y una cabeza de león cuya boca funcionaba como surtidor. Sobre el remate aparece Diana acompañada por un ciervo.
La escultura es una réplica de la Diana de Versalles, copia romana en mármol de un original griego perdido atribuido al escultor Leocares. La pieza romana se conserva en el Louvre.
La fuente permanece cerca de la avenida Sarmiento, en las inmediaciones de la antigua Confitería El Águila y del lago Azara. La humedad, los surtidores y la exposición permanente hacen necesarios controles sobre juntas, revoques, molduras y material calcáreo.
Reloj solar: solamente cuenta las horas serenas
Realizado en 1917 por Jorge María Lubary, combina escultura, astronomía y poesía. Una mujer desnuda se protege los ojos del sol con una mano mientras con la otra señala un cuadrante tallado en piedra.
La pieza es de mármol blanco pulido y mide 2,30 metros. Lleva la inscripción latina Horas non numero nisi serenas: “Solamente cuento las horas serenas”.
Lubary fue escultor, medallista, diseñador de sellos postales, abogado y dirigente político. Su obra permanece en el sector oriental, entre el lago Burmeister y la avenida Sarmiento. Para que conserve su función, no alcanza con limpiar el mármol: también debe mantenerse la orientación correcta del cuadrante con respecto al recorrido solar.
Busto de Florentino Ameghino: la ciencia sobre un yunque
Este busto de bronce patinado fue realizado en 1917 por el escultor polaco Alejandro Perekrest, formado en Roma y Florencia.
Ameghino aparece montado sobre un yunque de hierro. En el pedestal figura una inscripción latina traducida como: “Extrajo de la tierra lo ignorado de la raza humana y el misterio de sus antepasados”.
La obra recuerda al naturalista y paleontólogo argentino cuya colección fue premiada en la Exposición de París de 1878. Está situada en la zona central del parque, próxima al antiguo recinto de bisontes y al sendero sobre República de la India.
Fuente Mono Caí: una escena feroz que cambió de lugar
Creada en 1926 por el escultor ítalo-argentino Juan Passani, representa a un mono caí atacado por dos serpientes. La tensión del cuerpo y la expresión desesperada del animal convierten a esta pequeña pieza de bronce en una de las obras animalistas más dramáticas del conjunto.
Fue premiada en la Exposición Municipal de Artes Aplicadas de 1926. Originalmente estuvo en el sector de los antiguos monarios, formando parte de una fuente. Posteriormente fue trasladada a un estanque revestido con mayólicas, en la zona comprendida entre los lagos Darwin y Azara.
En marzo de 2025 fue restaurada in situ por especialistas de Monumentos y Obras de Arte. Se efectuó limpieza con cepillos blandos, aplicación de biocida, tratamiento de capas antiguas, relleno de fisuras y recuperación de su terminación. Restauración oficial de 2025
Monumento a Clemente Onelli: el naturalista entre monos y paisanos
Inaugurado en 1928, cuatro años después de la muerte de Onelli, fue realizado por el escultor uruguayo Juan Carlos Oliva Navarro.
El conjunto posee un busto de bronce acompañado por dos relieves: en uno aparecen un hombre y una mujer de campo; en el otro, una pareja de monos. Las escenas condensan las dos grandes geografías de Onelli: la Patagonia que recorrió junto al Perito Moreno y el Zoológico que dirigió entre 1904 y 1924.
Los bronces descansan sobre una estructura revestida en granito gris pulido y tallado. Está emplazado en el sector central, próximo al lago Azara. Fue una de las tres obras del Ecoparque restauradas por el MOA durante 2025.
Yaguareté: un original que volvió a Parque Chacabuco
La historia del Yaguareté es un verdadero viaje porteño. La pieza original de bronce fue realizada por Emilio Sarniguet, destacado escultor animalista y autor de El gaucho resero de Mataderos.
Se inauguró en Parque Chacabuco en 1938. Después de ser dañada en 1974, fue restaurada y trasladada al Zoológico en 1975. En 2003 regresó a Parque Chacabuco.
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Para que el Zoo no perdiera la obra, el área de Monumentos y Obras de Arte completó una réplica en cemento que había quedado inconclusa. El trabajo fue encargado a la escultora Ester Suaya, quien aplicó una terminación pictórica semejante al bronce.
La réplica permanece en el sector cercano a República de la India. Representa al gran felino americano avanzando con musculatura marcada, mandíbula poderosa y expresión atenta.
Busto de Guillermo Hudson: un protector de las aves
Tallado en 1962 por Ángel María De Rosa, el busto muestra la cabeza de Guillermo Enrique Hudson emergiendo de un bloque de granito sin pulir.
La obra fue donada por el embajador Carlos A. Quiroz. Recuerda al naturalista y escritor argentino que estudió paisajes, costumbres, plantas y animales, especialmente aves. Hudson participó en movimientos contrarios a la matanza de pájaros para utilizar sus plumas en la moda.
Está emplazado al sudeste del lago Burmeister, cerca del sector de avenida del Libertador y República de la India. Su material pétreo necesita limpieza moderada y control de líquenes, humedad y manchas biológicas.
Busto de Juan Manuel de Rosas: la memoria de las antiguas tierras
Realizado en 1990 por el escultor y poeta argentino Amado Erasmo Armas, representa a Juan Manuel de Rosas con uniforme militar, gesto grave y mirada distante.
La pieza y su placa fueron realizadas en material calcáreo vaciado y pintado. Descansa sobre un pedestal revestido en granito rosado.
Su presencia tiene una relación directa con el territorio: el Zoológico y el Parque Tres de Febrero se levantaron sobre tierras que habían formado parte de la residencia de Rosas en Palermo.
El busto está ubicado en el sector oriental, próximo al lago Burmeister. En 2025 fue restaurado por el MOA mediante limpieza, aplicación de biocida, consolidación de fisuras y recuperación de las capas de terminación.
Monumento a Eduardo Ladislao Holmberg: ciencia y literatura fantástica
Esta obra contemporánea fue realizada en 2007 por Ester Suaya para homenajear al primer director del Zoológico Municipal, que estuvo al frente de la institución entre 1888 y 1904.
El conjunto, de tres metros de extensión, representa a Holmberg acompañado por una multitud de símbolos: un mono con su cría recuerda su interés por Darwin; un elefante y formas de arquitectura hindú evocan su fascinación por Oriente; el alacrán alude a sus investigaciones; un pájaro trae noticias lejanas y una jirafa alada representa la imaginación y la literatura fantástica.
Fue realizado en cemento vaciado y pintado, con la figura principal terminada en imitación de bronce. Se encuentra cerca del acceso de Plaza Italia, junto al busto de Sarmiento y el lago Darwin.
Un patrimonio que necesita cuidados permanentes
El Zoológico creó su área específica de restauración y patrimonio durante la década de 2000. Actualmente, las obras forman parte del patrimonio escultórico porteño y su conservación se articula con el taller de Monumentos y Obras de Arte.
En marzo de 2025, el MOA confirmó la restauración de tres piezas del Ecoparque: el Monumento a Clemente Onelli, el busto de Juan Manuel de Rosas y la Fuente Mono Caí. Los trabajos incluyeron limpieza manual, aplicación de productos biocidas, eliminación de capas deterioradas, relleno de grietas y recuperación de pátinas.
No existe, sin embargo, un informe público reciente que detalle una intervención individual sobre cada una de las veinte obras. En varias piezas centenarias sería importante reforzar la cartelería, publicar el estado de conservación y explicar al visitante cuándo una fuente dejó de funcionar, fue desplazada o perdió alguno de sus componentes.
Información para visitar el Ecoparque
Dirección: avenida Sarmiento 2601, Palermo.
Ingresos: Plaza Italia y avenida del Libertador.
Días y horarios: martes a domingos y feriados, de 11 a 18. El parque cierra cuando llueve.
Desde junio de 2026, el acceso continúa siendo gratuito para residentes de la Ciudad de Buenos Aires, mayores de 65 años y personas con discapacidad. La Ciudad informó una entrada de $9.871 para argentinos y residentes del país sin domicilio porteño y de $19.741 para visitantes extranjeros. La publicación oficial presenta información contradictoria respecto de los extranjeros menores de 12 años —menciona una tarifa de $15.793 aunque también anuncia gratuidad general para menores—, por lo que conviene verificar el valor al efectuar la reserva. Información oficial de acceso
El museo escondido bajo los árboles
Las esculturas del Ecoparque cuentan una historia que va mucho más allá del antiguo entretenimiento zoológico. Hablan de una Buenos Aires que importaba fuentes francesas, copiaba modelos del Louvre, premiaba escultores animalistas y colocaba a sus científicos junto a dioses grecorromanos.
Algunas obras llegaron de Europa; otras nacieron en talleres argentinos. Unas conservaron su lugar y otras cruzaron la ciudad. Todas quedaron atrapadas en un paisaje donde la naturaleza, la ciencia, el arte y la memoria todavía conversan.
Preguntas para el visitante
¿El Ecoparque debería ofrecer un circuito guiado dedicado exclusivamente a sus esculturas?
¿Las fuentes históricas tendrían que volver a funcionar o preservarse sin agua?
¿Buenos Aires conoce realmente el museo al aire libre que guarda detrás de los árboles de Palermo?