Plaza Italia
Un paraíso de papel, entre tipas y tinta vieja
A la sombra de la Feria Internacional del Libro que copa La Rural con editoriales brillantes, figuras rutilantes y precios que a veces parecen salidos de un best-seller distópico, existe otra feria, más silenciosa pero no menos encantadora: la Feria del Libro de Plaza Italia, ese pequeño país de las maravillas para lectores empedernidos, estudiantes de todas las tribus universitarias y buscadores de tesoros editoriales.
Ubicada en la Plazoleta Santa Fe, justo frente al predio de La Rural, en Av. Santa Fe 4200, entre Uriarte y Thames, este oasis de papel y palabras abre sus puertas de lunes a domingo de 12 a 18 hs, con un desfile de 40 puestos donde se venden libros nuevos y usados, de todas las épocas, todos los géneros y todos los precios.
Una feria con historia, corazón y libreros de alma
No hay que dejarse engañar por su aspecto sencillo. Detrás de cada mesa de madera hay un universo y un librero que resiste. Algunos llevan décadas en el oficio. Como Raúl, del puesto 22, que cuenta con orgullo: «Sé algo de poesía, me gusta el ensayo, conozco de narrativa náutica. A mí me piden un libro de Juanele y sé de qué están hablando. Y si no lo tengo, sé a quién mandarte.»
Ese conocimiento vivo, esa calidez barrial, es lo que hace única a esta feria. No hay algoritmos ni recomendaciones automáticas. Hay conversación, hay anécdota, hay trueque de saberes. Y sí, hay quien dice que robar un libro no es robar del todo, como si cada ejemplar escapado de una biblioteca gigante fuera una revolución íntima.
Una biblioteca al aire libre, con alma porteña
La feria es tan porteña como el colectivo 152, como el aroma a churro en el subte o el monólogo de un taxista sobre Perón. Y en tiempos donde la cultura parece un lujo, esta feria es resistencia pura: «Más de 35 años al servicio de la cultura», reza el cartel de algunos puestos.
Algunos puestos destacados para visitar (y enamorarse):
- La Herradura Libros Bonitos (Puesto 13)
- Aguasfuertes Libros
- Tierra de Libros
- Libros Solo por Hoy
- El Fortín, Tomato Libros, Libros Libres, Librolandia, y más de treinta historias distintas, todas con un personaje de novela al frente.
Los libreros suelen tener perfiles en redes, como buenos sobrevivientes de la era digital, pero lo suyo sigue siendo el contacto cara a cara, la charla sin apuro, el libro que no sabías que necesitabas hasta que te lo recomendaron con brillo en los ojos.
La feria también es una escuela
En época escolar, esta feria se transforma en un salvavidas económico y cultural: se consiguen manuales, literatura clásica y textos escolares a precios que no tienen comparación con las grandes cadenas. Y como si fuera poco, se pueden canjear libros, revivir revistas viejas y hasta encontrar algún incunable perdido de la época del Centro Editor de América Latina.
El otro lado de la Feria: protocolos, pandemia y aguante
Durante la pandemia, esta feria —como todas— tuvo que adaptarse. Se implementaron protocolos estrictos: distancia mínima de 1,50 metros entre puestos, días alternados para abrir, atención individual, barbijos, alcohol, paciencia. Y resistió. Porque el oficio de librero no se aprende, se mama. Y se defiende.
Cómo llegar
Bajás en la estación Plaza Italia de la línea D de subte, salís a la superficie y ahí nomás, frente al Zoológico, te espera la Plazoleta. O llegás en colectivo (29, 59, 60, 152, 67) y te metés en ese rincón donde la ciudad desacelera y se llena de letras.
¿Por qué visitar esta feria?
Porque es uno de los pocos lugares donde la cultura aún se encuentra con las manos, donde el tacto importa, donde se puede descubrir, revolver y hablar. Donde un ejemplar subrayado te cuenta la historia de otro lector, donde una primera edición aparece como un fantasma amable. Porque ir a esta feria es viajar sin moverse. Y como dijo alguna vez Cortázar, «vení, leé, y después contame si no fue un poco como vivir otra vida.»
¿Y vos, cuándo fue la última vez que te perdiste en una feria de libros usados? ¿Cuál fue el hallazgo más raro que encontraste? ¿Tenés algún librero de cabecera, de esos que saben recomendarte un libro mejor que un terapeuta?