Tango moderno y tradicional, costillares a fuego lento, lomito, entraña, empanadas y bife de chorizo con sabor a Buenos Aires es lo que le espera en este restaurante argentino.
Palermo nació hace dos años y medio, en una tarde inspirada en mi casa en Argentina, en una de esas tardes que te preguntas qué más proyectos podés hacer. Yo ya había venido a Guatemala en 2006, había trabajado acá, y siempre me interesó la Plaza (Fontabella), creo que tiene mucho potencial, relata el chef Ariel Trod, un argentino alto, amable y hospitalario.
Y esa cualidad es precisamente la que Trod busca transmitir a sus comensales: la hospitalidad. Esto nace de la tradición de mi familia, donde hay grandes cocineros, no de restaurante pero de casa. Si hago una remembranza de mi infancia, todo esto que ofrezco ahora está plasmado a partir de los sabores de mi abuela. Todas las tardes era de ir a trabajar en su huerta, y lo bueno de eso era que, además de pagarnos unas monedas al final de la tarde, probamos sus recetas, sus pudines, su pan dulce y demás. Parte del encanto mío y de mis primos era verla preparar esos platillos y sentir los olores. Si hoy vos te sentó a comer en Palermo, vas a percibir muchos aromas: en la carta, en el ambiente, todos los platos son muy aromáticos. Los costillares, por ejemplo, llevan tres horas de cocción a fuego lento, con leño de encino, relata este chef con 15 años de experiencia.
La gente que viene a Palermo percibe una comida de casa. Nuestro secreto son las recetas de la abuela: un toque de sabor con remembranzas familiares, concluye.
Tradicionales :: Empanadas argentinas
La experiencia de las empanadas viene en cuatro pasos: primero, lo dulce de las pasas, luego lo salado, el comino y por último, el picante. En Argentina hay diferentes técnicas: en el norte se usa res cortada a cuchillo y se le agregan papas, por ejemplo. Hay infinidad de rellenos: capresse italiana, cebolla, queso, jamón, etc. La masa puede ser horneada o frita.
Postre de infancia :: Frutillas con crema Chantilly
Este es un postre de mi infancia. Queremos hacer cultura al no cambiar absolutamente ningún nombre a los platillos de mi país. Me fascina hacer postres y este es uno de mis favoritos, relata el chef. Compuesto por una crocante espumilla rellena de fresas frescas, con hojas de menta y crema Chantilly, este postre ofrece una interesante combinación de texturas.