La prevención para la temporada 2026/2027 ya empezó. Vacunación, vigilancia y control estatal son parte del plan, pero la batalla más decisiva se juega en cada patio, balcón y terraza: un recipiente con agua puede alcanzar para que el Aedes aegypti complete su ciclo.
La Ciudad de Buenos Aires puso en marcha durante agosto su campaña de prevención, control y vigilancia del dengue para anticiparse a los meses de mayor circulación del mosquito Aedes aegypti. La estrategia incluye acciones sanitarias, monitoreo y vacunación, pero tiene una pieza insustituible: que cada vecino revise periódicamente su casa y elimine los lugares donde el mosquito puede criar.
El dengue no se contagia por compartir un mate, abrazar a una persona enferma ni usar el mismo vaso. Es una enfermedad viral: una hembra de mosquito Aedes aegypti pica a una persona que tiene el virus en sangre, se infecta y, luego de varios días, puede transmitirlo al picar a otra persona. Para que haya transmisión deben coincidir virus circulando, mosquitos capaces de transmitirlo y personas expuestas a sus picaduras. El mosquito solo no significa dengue, pero es el vehículo que permite que el virus viaje de una persona a otra.
El Aedes aegypti es un mosquito pequeño, oscuro y de patas con franjas claras. Tiene una relación muy antigua y estrecha con los seres humanos: se adapta especialmente bien a las viviendas, busca sangre humana y suele moverse cerca de casas, departamentos, patios, escuelas y lugares donde se acumula agua en recipientes. Pica sobre todo durante el día, aunque también puede hacerlo temprano o al atardecer. No necesita una laguna ni un zanjón: un platito de maceta, una tapita, un balde olvidado o el colector del aire acondicionado pueden convertirse en su pequeña sala de maternidad.
La trampa está en los huevos. La hembra los deja adheridos a las paredes internas de los recipientes, apenas por encima de la línea de agua. Por eso no alcanza con tirar el agua y seguir de largo: hay que vaciar, cepillar las paredes, lavar y dejar seco el recipiente. Los huevos pueden resistir bastante tiempo en seco y eclosionar cuando vuelve el agua. Esa rutina semanal, bastante menos heroica que una cruzada medieval pero mucho más útil, corta el ciclo antes de que aparezcan las larvas y, después, los mosquitos adultos.
La lista de revisión domiciliaria es simple: dar vuelta o descartar recipientes en desuso; vaciar y cepillar bebederos de animales y floreros; limpiar canaletas, rejillas y desagües; revisar macetas, baldes, lonas, juguetes, neumáticos y colectores de lluvia o aire acondicionado; mantener tapados los tanques de agua. En balcones y terrazas, donde a veces queda una maceta con agua de lluvia durante semanas, conviene hacer una recorrida fija cada siete días.
El dengue puede no dar síntomas, pero cuando los da suele presentarse con fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos o sarpullido. Ante fiebre y síntomas compatibles, corresponde consultar al sistema de salud y evitar la automedicación: la aspirina y el ibuprofeno pueden aumentar el riesgo de sangrado. Dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrados, debilidad marcada, piel fría o somnolencia son señales de alarma que requieren atención inmediata. OMS
La enfermedad fue reconocida clínicamente hace siglos y no tiene un único “descubridor”. A comienzos del siglo XX, los médicos Percy Ashburn y Charles F. Craig aportaron evidencia experimental decisiva de que se trataba de una infección causada por un agente filtrable, lo que hoy identificamos como un virus. Con el tiempo se confirmó el papel central del Aedes aegypti en su transmisión. La ciencia resolvió el misterio; el problema ahora es mucho más doméstico y cotidiano.
Como parte de la campaña, la vacunación gratuita está habilitada en CABA para residentes de 15 a 59 años. Son dos dosis con 90 días de intervalo y el turno se solicita por la web de Salud de la Ciudad o mediante BAX. La vacuna es una herramienta importante para reducir el riesgo de enfermedad grave e internación, pero no reemplaza la eliminación de criaderos ni el uso de repelente y mosquiteros. Información oficial de vacunación
Los vecinos pueden denunciar posibles criaderos en buenosaires.gob.ar/dengue, comunicarse por Boti o BAX, o llamar al 147, opción 1. El dengue no se frena cuando empieza el calor: se frena antes, con diez minutos por semana y una casa sin agua acumulada.