La construcción de ladrillos que aparece detrás de la vegetación no fue diseñada por Carlos Thays ni nació como una residencia pintoresca. Fue levantada en 1881 para funciones administrativas y, años después, se convirtió simultáneamente en vivienda familiar, oficina y centro de dirección del Jardín Botánico. A su lado se encuentra el Invernáculo Principal, una estructura francesa de hierro y vidrio presentada en la Exposición Universal de París de 1889.

La fotografía muestra dos de las piezas más importantes del patrimonio arquitectónico del Jardín Botánico Carlos Thays: el Edificio Principal, conocido también como la casona, y el Invernáculo Principal o Invernáculo Nº 1.
No son simples decoraciones dentro del parque. Ambos edificios formaron parte de la infraestructura utilizada para administrar el predio, realizar investigaciones botánicas, aclimatar especies y organizar uno de los primeros jardines científicos de Buenos Aires.

Una casa proyectada antes de la llegada de Thays
El Edificio Principal fue proyectado por el ingeniero militar polaco Jordán Wysocki, figura vinculada a distintas obras públicas argentinas del siglo XIX. La construcción estuvo a cargo de Pedro Serechetti.
El proyecto fue presentado en enero de 1881 y las obras se desarrollaron entre abril y diciembre de ese mismo año. Por lo tanto, la casa ya existía una década antes de que Carlos Thays asumiera como director de Parques y Paseos de Buenos Aires.
El edificio responde a una tradición funcional inglesa, frecuente en estaciones ferroviarias y dependencias administrativas de aquella época. Presenta un volumen compacto y prácticamente prismático, construido con muros de ladrillo visto rojizo, cornisas ejecutadas mediante hiladas escalonadas y cuatro torres octogonales ubicadas en las esquinas.

Las ventanas son altas, con arcos rebajados o dinteles segmentales. Las carpinterías originales fueron realizadas en madera, con paños divididos y terminación en el denominado “verde inglés”. Una de las torres contiene la circulación vertical, de manera que la escalera no interfiere con los ambientes centrales.
La imagen de pequeño castillo no fue completamente accidental: las torres, las almenas y el tratamiento de las fachadas remiten a modelos ingleses, aunque detrás de esa apariencia existía una organización práctica y administrativa.

Seis habitaciones abajo y cuatro arriba
La planta baja contaba originalmente con seis habitaciones amplias. En el piso superior había cuatro ambientes comunicados mediante grandes arcos o aberturas, sin las puertas convencionales que hoy suelen separar los espacios interiores.

Los locales ubicados en las torres y sectores laterales fueron destinados al director y a los guardianes permanentes. El edificio debía permitir que la conducción y la vigilancia del predio funcionaran prácticamente durante las veinticuatro horas.
Entre 1882 y 1894 funcionó allí el Departamento Nacional de Agricultura. Entre 1894 y 1896 alojó al entonces Museo Histórico Nacional. A partir de 1897 pasó a ser sede de la Dirección de Paseos y residencia del director del Jardín Botánico.
Carlos Thays vivió allí con su familia
Carlos Thays no ocupaba la casa como un cuidador solitario ni como huésped ocasional. Vivió allí junto con su esposa, Cora Venturino, y sus hijos, Carlos León y Ernestina Thays.
La familia convirtió el edificio en su hogar mientras Thays dirigía el sistema de parques porteños y organizaba el Jardín Botánico. La residencia estaba integrada con sus oficinas y con el espacio de experimentación: vida familiar, administración pública y trabajo científico convivían dentro del mismo edificio. (Buenos Aires)
Thays había presentado el proyecto del Jardín Botánico de Aclimatación el 22 de febrero de 1892, mediante el expediente municipal 2661-D-1892. Su intención no era levantar solamente un paseo arbolado, sino crear un establecimiento que funcionara como jardín, museo, archivo y laboratorio vegetal.
Entre los ensayos realizados durante su gestión se destacaron las investigaciones sobre la germinación de la yerba mate, fundamentales para obtener plantas a partir de semillas y reducir la dependencia de ejemplares extraídos directamente de la selva.
El nombre correcto: Invernáculo Principal
La construcción vidriada que aparece a la derecha de la imagen se llama oficialmente Invernáculo Principal. También figura en documentación patrimonial como Invernáculo Nº 1.
Es una estructura francesa de finales del siglo XIX, de lenguaje Art Nouveau, construida con una armazón de hierro, elementos ornamentales y superficies vidriadas. La parte central está coronada por una bóveda o cúpula formada por cristales superpuestos; desde allí se desarrollan dos alas rectangulares divididas en sectores de cultivo.
El invernáculo fue exhibido en la Exposición Universal de París de 1889, la misma exposición para la cual se construyó la Torre Eiffel. Fue adquirido por la Municipalidad de Buenos Aires en 1897, trasladado desde Francia y montado en el Jardín Botánico hacia 1900.
Distintas publicaciones patrimoniales lo atribuyen al arquitecto francés Albert Ballu y le asignan aproximadamente 35 metros de largo por ocho metros de ancho. Sin embargo, la ficha oficial actualmente publicada por el Gobierno porteño no identifica al autor ni al fabricante de la estructura. Por eso, la atribución a Ballu debe considerarse una referencia historiográfica y no una firma documentada en los registros técnicos disponibles.
¿Dónde se hicieron los hierros y herrajes?
La documentación oficial confirma que el invernáculo fue traído desde Francia, pero no identifica la fundición, el taller metalúrgico ni la empresa que produjo los perfiles, adornos y uniones.
Tampoco existe, dentro de las fichas públicas consultadas, evidencia suficiente para atribuir esas piezas a los talleres de Gustave Eiffel, una versión repetida en ocasiones por asociación con la exposición parisina. Vincularlo directamente con Eiffel sin un plano, sello industrial, catálogo o contrato sería convertir una conjetura atractiva en un dato falso.
Lo comprobable es que se trata de una estructura metálica industrializada, concebida para combinar resistencia, iluminación y control ambiental. El hierro soporta el conjunto y permite disponer grandes superficies de vidrio sin recurrir a muros gruesos, creando un recinto con mayor captación solar y humedad estable.
Qué plantas conserva el invernáculo
El Invernáculo Principal está destinado a especies subtropicales que necesitan condiciones de temperatura y humedad diferentes de las existentes a cielo abierto durante el invierno porteño.
La colección oficial está integrada principalmente por:
Bromeliáceas: familia de plantas originaria de América que incluye especies terrestres y epífitas. Muchas almacenan agua entre sus hojas y requieren humedad ambiental elevada.
Helechos: ejemplares pertenecientes a distintas familias botánicas, adaptados a ambientes húmedos, protegidos de la radiación solar directa y con variaciones térmicas moderadas.
Monocotiledóneas subtropicales: plantas con una sola hoja embrionaria, cultivadas en sectores acondicionados según sus necesidades de temperatura, luz y humedad.
En la zona central, debajo de la cúpula, existe una composición paisajística con rocalla. Ese espacio fue restaurado y replantado en 2012 con helechos, plantas rastreras y especies colgantes. (Buenos Aires)
La información pública del Jardín Botánico no ofrece actualmente un inventario completo y actualizado, especie por especie, del contenido del invernáculo. Por eso, asegurar que determinado ejemplar se encuentra hoy allí sin consultar el registro botánico interno sería poco serio.
Restauración y protección patrimonial
Todo el conjunto arquitectónico, paisajístico y artístico del Jardín Botánico fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1996, mediante el Decreto 366. La protección incluye tanto el trazado del parque como sus edificios, esculturas, invernáculos y ornamentación. (Argentina)
Durante 2026, el Gobierno porteño mantiene en ejecución una restauración integral del Edificio Principal. Los trabajos comprenden fachadas, interiores, impermeabilización de terrazas, recuperación de carpinterías y de la escalera original de madera, además de mejoras de accesibilidad.
El proyecto también contempla ascensor, sanitarios, biblioteca, salón de usos múltiples y un sector de café, intervenciones que deberán convivir con la conservación de la estructura histórica.
La casa y el invernáculo explican, mejor que cualquier postal, el verdadero origen del Jardín Botánico. Allí no solamente se paseaba: se administraba la ciudad, se estudiaban semillas, se aclimataban plantas extranjeras y vivía la familia del hombre que transformó buena parte del paisaje de Buenos Aires.
Jardín Botánico Carlos Thays
Avenida Santa Fe 3951, Palermo.
Entrada gratuita.
Durante la temporada de invierno abre de martes a viernes de 8 a 18 y los sábados, domingos y feriados de 9.30 a 18. El último ingreso es a las 17.30.