La fecha fue elegida por Francisco durante el consistorio celebrado hoy. De esta manera, serán tres los papas proclamados santos en los últimos cien años, ya que en 1954 fue canonizado Pío X.
Juan Pablo II (1920-2005) y Juan XXIII (1881-1963) serán canonizados el próximo 27 de abril y se convertirán así en los otros dos pontífices proclamados santos en los últimos cien años junto con Pío X, según anunció hoy el papa Francisco.
La fecha de su canonización fue elegida por sumo pontífice argentino durante el consistorio celebrado hoy junto con los cardenales y corresponde al primer domingo después de las celebraciones de la Semana Santa, cuando la Iglesia católica celebra la fiesta de la Divina Misericordia.
Se trata de una fiesta que instituyó el propio Karol Wojtyla (1920-2005) tras hacer santa en el año 2000 a la monja polaca Faustina Kowalska, conocida como la santa Teresa de Jesús polaca.
El papa Francisco hizo alusión, siempre en latón, a la vida de Juan Pablo II y de Juan XXIII
El papa Francisco hizo alusión, siempre en latón, a la vida de Juan Pablo II y de Juan XXIII, consignó la agencia de noticias EFE.
El camino hacia la santidad tiene varios escalones: en los casos más tradicionales, primero es necesario ser nombrado Venerable Siervo de Dios, el título que se da tras la muerte a quien se le reconoce haber vivido “las virtudes de manera heroicaâ€.
Después es necesario tras una especie de “juicio†que sea reconocido un milagro para ser proclamado beato y después otro para la canonización, aunque el papa puede saltarse alguno de estos pasos como en el caso de Juan XXIII ((1881-1963).
El camino hacia la santidad tiene varios escalones: en los casos más tradicionales, primero es necesario ser nombrado Venerable Siervo de Dios
La canonización del papa polaco llegó en tiempo récord, pero siguió todos los pasos marcados por la Iglesia.
En cuanto a Juan XXIII, el papa Francisco, que en sus seis meses de pontificado resaltó en numerosas ocasiones la figura del “Papa Buenoâ€, sorprendió el 5 de julio pasado al anunciar que lo proclamará santo sin esperar ese milagro, en una decisión inédita.