En los meses de verano el número de consultas por malestar general, náuseas, cefalea, confusión, desorientación, cansancio y apatía aumentan significativamente.
Este conjunto de síntomas difícil de encasillar dentro de las enfermedades a las que habitualmente nos enfrentamos los médicos, es característico del denominado “golpe de calorâ€.
Se trata de una situación relativamente frecuente que puede ser de gravedad si no es valorada como corresponde y tratada precozmente. Su prevalencia es mayor en épocas de alta temperatura ambiente como el verano, en donde el aumento de la temperatura corporal más allá de los límites tolerados por cada organismo lleva a un sobrecalentamiento que desequilibra a la persona.
La temperatura corporal normal es de 36.5 C aproximadamente y para poder mantenerla estable en un ambiente de mucho calor el organismo utiliza mecanismos como la vasodilatación, la transpiración y la sed forzando una hidratación, para intentar compensarlo. Cuando estos mecanismos no son suficientes, es que sobreviene el golpe de calor, explica el Dr. Juan Pablo Costabel, Jefe de Emergencias del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.
¿En qué se diferencia de la deshidratación?
El golpe de calor es una situación extrema y mucho más grave que la deshidratación. No es un problema solo de falta de líquido sino de aumento de la temperatura corporal que lleva a que todos nuestros órganos no puedan funcionar adecuadamente. La hidratación es uno de los pilares de su tratamiento, pero muchas veces son necesarias medidas de enfriamiento externo o interno.
¿Quiénes tienen más riesgo de padecer un golpe de calor?
Cualquier persona puede padecerlo, sin embargo los mayores de 65 años, lo niños menores de 1 año, los discapacitados y sobre todo aquellas personas que están tomando remedios como los diuréticos o los antihipertensivos, son los más expuestos.
¿Qué? hacer frente a un golpe de calor?
Ante la sospecha de que una persona cercana a nosotros está sufriendo un evento de esta naturaleza debemos inmediatamente trasladarla a un centro médico o de no encontrarse estable activar el sistema de emergencias vía telefónica.
Mientras se aguarda la ayuda médica es conveniente llevar a la persona hacia un sitio fresco o a la sombra, desvestirla, colocarle las piernas en alto y aplicarle paños fríos para intentar bajar la temperatura corporal.
¿Qué medidas se pueden tomar para evitarlo?
No exponerse al sol en horarios de altas temperaturas.
No realizar actividad física exigente en horarios de altas temperaturas.
Comer liviano en base a frutas y verduras.
Evitar bebidas con alcohol ya que aumentan la temperatura corporal y la pérdida de líquido. No es conveniente tomar cerveza ante la sed y el calor.
Permanecer en lugares frescos y ventilados.
Utilizar ropa blanca y liviana.
Dr. Juan Pablo Costabel
Médico Cardiólogo
Jefe de Emergencias ICBA
M.N.119403