Estrellas en cuatro patas: elegidos por el corazón barrial
En un evento sin precedentes en la Plaza Güemes, vecinos, veterinarios y paseadores celebraron a los veinte perros más elegidos por las familias de Palermo. Sobre una tarima alfombrada como en Hollywood, posaron los íconos peludos del barrio: desde el leal Labrador Retriever hasta el elegante Doberman, pasando por el adorable Pug y el siempre coqueto Yorkshire Terrier.
La postal —que ya circula en redes y podría ser tapa de figuritas imantadas— resume una verdad de vieja data: Palermo no sólo late con cafés de especialidad y ferias de diseño, también se distingue por el amor profundo a sus mascotas.
Palermo ladra con acento propio
Charlamos con vecinos y las respuestas confirman que estos canes no fueron elegidos por azar, sino por afinidad emocional, estilo de vida y… tamaño de departamento.
“Yo tengo un Bulldog Francés, el Simón. No ladra mucho y es una ternura con mis hijas. Lo elegimos porque es compacto pero con mucha personalidad”, cuenta Analía Gutiérrez, vecina de Plaza Armenia.
“Mi Border Collie es como un compañero de running. Palermo tiene espacios verdes, pero él necesita laburo mental también”, dice Fernando, quien entrena con “Astor” en el Parque Tres de Febrero.
El Golden Retriever, el Beagle y el Cocker Spaniel figuran alto en el ranking por su docilidad. En cambio, el Chihuahua, el Maltés y el Caniche Toy mandan en balcones y sillones, robando corazones con su porte diminuto.
¿Y qué comen las estrellas caninas de Palermo?
Acá se abrió el verdadero debate. En la feria del evento se repartieron folletos impulsando un regreso a lo natural: huesos (sí, los de carnicería), arroz con vegetales, hígado cocido y hasta aceite de coco.
“El alimento balanceado está lleno de subproductos que no sabés ni qué son. Mis perros ahora comen comida real. Se les nota en el pelo, en la energía y hasta en la caca”, sentencia Miriam, una jubilada que prepara los tuppers de su schnauzer “Gordo” con más dedicación que para sí misma.
Veterinarios presentes recomendaron moderar, no improvisar. La clave: proteínas magras (pollo, pescado), verduras cocidas (zanahoria, calabaza), arroz integral y algún suplemento natural. “El viejo hueso sigue siendo oro —siempre crudo, nunca cocido— para dientes y felicidad”, dijo la Dra. Romina Suárez, del consultorio de El Salvador y Malabia.
Contra el balanceado ultraprocesado: una cruzada porteña
En un rincón del evento se armó un “debate de palermitanos” donde más de uno alzó la voz contra el alimento balanceado industrial. La mayoría coincidió: es práctico, pero no es lo mejor.
“¿Le darías a tu hijo una caja de cereales todos los días de su vida? Entonces, ¿por qué sí a tu perro?”, se oyó desde el fondo.
Se habló de marcas truchas, de conservantes, de enfermedades renales y de lo que sabían nuestras abuelas sin título de veterinaria: que el hueso con carne, el arroz blanco y un pedazo de zapallo hacen maravillas.
Una postal barrial que habla de familia, salud y afecto
Los veinte perros en la tarima no sólo representan razas: encarnan una cultura urbana donde el perro es parte de la familia, se pasea en cochecito, tiene Instagram y va al psicólogo si hace falta.
En palabras de Tadeo, un nene de 7 años:
“Mi perro se llama Batman y duerme conmigo. A veces se tira pedos y me despierta, pero lo quiero igual”.
Los elegidos de Palermo:
- Labrador Retriever
- Golden Retriever
- Pastor Alemán
- Bulldog Inglés
- Caniche (Poodle)
- Beagle
- Chihuahua
- Yorkshire Terrier
- Dachshund (Salchicha)
- Boxer
- Doberman
- Shih Tzu
- Cocker Spaniel
- Border Collie
- Schnauzer
- Pug
- Maltés
- Husky Siberiano
- Bulldog Francés
- Rottweiler (con mención especial del público)
¿Y vos? ¿Qué le das de comer a tu perro? ¿Creés que es hora de volver al huesito casero y la comida de olla?
Contanos tu experiencia