Ideado para el entrenamiento de policías y militares en los Estados Unidos, el crossfit llegó al país a fines de la década pasada, cuando se abrieron los primeros gimnasios especializados en esa disciplina. Ejercicios similares a los que realizan los marines o los soldados Navy Seals empezaron a tener su espacio en Palermo Hollywood al alcance de deportistas de alto rendimiento, amateurs, amas de casa, jubilados y también adolescentes. La disciplina se fue difundiendo luego a otros barrios y ciudades.
El crossfit fue creado en 1995 por Greg Glassman en Estados Unidos y se extendió rápido entre deportistas de combate y de alto rendimiento. Hasta que la explosión comercial lo puso al alcance de todos. En 2005 había 18 gimnasios en todo el mundo, cinco años después llegaban a 2000.
La característica principal de los ejercicios es que no utiliza máquinas sino que se concentra en trabajar con los movimientos propios del cuerpo aunque con una gran intensidad. De hecho, en los inicios del crossfit en el país, gimnasios y aficionados usaban frases del estilo “no entrenamos con máquinas, somos máquinas†en remeras y hasta en arengas durante el entrenamiento.
El crossfit apunta a mejorar la condición física general, reproduciendo movimientos de la vida diaria como saltar objetos o levantar pesos, y se propone diversos objetivos: pérdida de peso, fortalecimiento muscular, mejora de la capacidad cardiovascular. Es un entrenamiento de alta intensidad que suele producir lesiones en la columna, las articulaciones de miembros inferiores y superiores, y también con heridas musculares.
En el mundo existen competencias oficiales y, todos los años, se realizan los Crossfit Games en los Estados Unidos..