El choripán de autor: una receta con alma de gaucho y glamour de chef
Palermo y el ChoriFest: el templo del embutido refinado
Y si después de esta receta te quedás con ganas de probar todos los estilos posibles de choripán, tenés una cita imperdible: el ChoriFest, el 26 y 27 de julio en el Hipódromo de Palermo (Av. del Libertador y Dorrego). Entrada libre y gratuita, más de 35 puestos y más de 100 variedades de choris: clásicos, veganos, ahumados, con salsa de yogur o con batata caramelizada. Desde los food trucks con nombre de bodegón hasta los que parecen salir de una serie de Netflix.
¿Es un festival gastronómico? Sí.
¿Es una celebración popular? También.
¿Es una postal del turismo palermitano en estado puro? Absolutamente.
Choripán: entre el bocado y la postal
El choripán se ha vuelto destino turístico. Es selfie, es experiencia callejera, es excusa para caminar por Palermo, brindar con un tinto del Valle del Indio o perderse entre aromas de parrilla y trap en los parlantes. Hoy, el turista no solo visita museos: come con las manos, se chorrea con estilo y pregunta por la receta.
No hay bocado más federal que el choripán. Nació a la vera del fuego, al calor del asado campero, cuando los gauchos metían chorizo entre panes porque no había tiempo ni plato. Hoy, en el barrio más cosmopolita de Buenos Aires, el chori renace como estrella del turismo gourmet. ¿Querés hacerlo en casa? Acá va una receta que cruza tradición y vanguardia, para que Palermo viva en tu parrilla.
Ingredientes (para 4 choripanes nivel Palermo Hollywood)
- 4 chorizos artesanales (pueden ser de cerdo, cordero o vaca)
- 4 panes estilo baguette o tipo brioche artesanal
- 1 cebolla morada en pluma
- 1 pepino en rodajas finas
- 2 cucharadas de yogur natural o griego
- Hierbabuena fresca picada (o menta si no hay)
- Batatas fritas o al horno en cubos (opcional, pero muy de autor)
- Aceite de oliva, sal y pimienta al gusto
Salsa criolla gourmet
- 1 tomate perita firme
- 1/2 morrón rojo
- 1/2 cebolla blanca
- Aceite, vinagre y ají molido (el alma de todo criollo)
- Toque secreto: unas gotas de limón o naranja para levantar el sabor
Paso a paso para convertirte en un embajador del chori porteño
- Prendé el fuego como dios manda.
Nada de parrillas eléctricas. Carbón, leña, brasas. Que la llama sea testigo. - Tirá los choris a la parrilla.
Fuego medio, sin apuro. Que la grasa se derrita, se dore y cante. Giralos de vez en cuando para que el color sea pareja y no traiga desgracias. - Mientras se doran, armá la criolla.
Tomate, morrón y cebolla bien picados. Aceite, vinagre, ají molido y esa acidez cítrica que hace la diferencia. Dejá que repose, como si fuera un tango. - Prepará el topping deluxe.
Mezclá el yogur con hierbabuena, sal, pimienta y un hilo de oliva. Es la crema del turista gourmet. - Cortá el pan sin separarlo del todo.
Que el chori quede abrazado, como corresponde. Tostalo apenas si sos fan del crujiente. - Armá el bocadillo con alma.
Pan tostado, chori jugoso, criolla, topping de yogur y pepino fresco. Si te animás, coronalo con cubitos de batata. Puro Palermo.
¿Y si no tenés parrilla?
Hacelo al horno o a la plancha, pero con dignidad. No te olvides de pincharlos apenas si son muy gruesos. Y ojo con el pan: tiene que sostener la gloria, no desarmarse como promesa de político.
¿Y vos? ¿Sos del chori clásico o del chori con rúcula y hummus? ¿Tenés tu versión casera o vas a peregrinar al ChoriFest en busca del bocado perfecto?