Cientos de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires celebraron hoy su egreso con la tradicional “vuelta olímpicaâ€, aunque esta vez se trató de una fiesta con música a todo volumen en la vereda del establecimiento, situada sobre la calle Bolívar.
La mayoría de los jóvenes eligió pintar sus cuerpos como una forma de identificación y festejo y muchos optaron por jugar, arrojándose pintura unos a otros.
Sebastián, tiene 18 años, es del barrio porteño de Caballito y lleva el pecho pintado de rojo y la mitad de la cara de verde. “Lo más lindo que uno se lleva de este lugar es el grupo de amigos que se arma, capaz que ya no nos vamos a ver todos los días, pero seguro vamos a estar en contactoâ€, le aseguró a Télam.
“Uno sueña con esta fiesta desde el día que entra al colegio y escucha a los que están por egresar como la preparan; pero con los dolores de cabeza que me trajo estudiar Latín por momentos pensé que no llegabaâ€, agregó.
Gabriela tiene 17 años, es de Balvanera y aprovecho la pintura roja para dibujarse un corset sobre su torso como extension de su ropa interior
“Esta es una fiesta que no vamos a olvidarnos nunca, porque pasamos un montón de cosas buenas y malas juntos y eso no va a cambiar aunque después no nos veamos másâ€, aseguró.
La joven explico que “a má todavía me queda una materia pero la voy a dar en el verano, con mis compañeros nos ayudamos mucho entre nosotros para estudiar, y además participamos juntos de los debates en el centro de estudiantesâ€.
Nicolás, con el pelo completamente pintado de amarillo y la leyenda “egresado†en letras azules sobre el pecho, apuntó que “lo más lindo de esta fiesta es que nos sacamos de encima todo lo que sea estudiar y podemos divertirnos para festajar que la escuela se terminó. Lo que venga después lo pensaremos más tardeâ€.
“Me llevó de este colegio un montón de amigos y de acnédotas, de noches estudiando y de noches discutiendo en el centro de estudiantes, todo eso nos va a acompañar para siempreâ€, concluyó.