Un domingo para no olvidar: Palermo se llena de abrazos, café con leche, ravioles y anécdotas de familia
Este domingo, el Día del Padre se celebra con aroma a tostadas, pastas caseras y paseos bajo los árboles de Palermo. No importa la edad: desde los más chicos hasta los hijos ya con canas, todos se reencuentran con papá en algún rincón del barrio más entrañable de Buenos Aires. Y si Palermo ya es un clásico porteño de fines de semana, este 16 de junio se vuelve directamente un mapa de afectos, donde cada esquina guarda un recuerdo familiar.
Desayuno con el viejo: medialunas y diarios en mano
El día arranca en los cafés de siempre. Desde el Café Crespin en Vera y Thames, hasta los históricos del Pasaje Russel, muchos padres e hijos madrugan para ese ritual porteño que no se negocia: café con leche, medialunas y charla. Algunos leen el diario, otros simplemente se miran y se entienden. También hay brunch modernos en spots como Oui Oui o Birkin, para quienes prefieren huevos revueltos y jugo de naranja con vista al sol palermitano.
Almuerzo dominguero: ravioles, asado o sushi con anécdotas familiares
Al mediodía, las veredas de Don Julio, La Cabrera o El Preferido de Palermo explotan de reservas. Familias enteras celebran al padre con asado bien regado o platos que remiten a la infancia, como ravioles con tuco, milanesas con papas y algún vino elegido con cariño. Para los más modernos, hay opciones de sushi, ramen o cocina peruana en Osaka, Sunae Asian Cantina o Mirutaki. El paladar del viejo también se renueva.
Paseo por las plazas: el alma de Palermo
Después del banquete, se impone la caminata. El Parque Tres de Febrero, los lagos, el Rosedal, la Plaza Güemes, la Plaza Armenia o Costa Rica y Gurruchaga se llenan de padres con hijos, nietos y bicicletas. Los adolescentes arman picnics, los chicos corren detrás de una pelota y los abuelos se sientan al sol. Palermo ofrece sombra, espacio y nostalgia. Las calesitas giran con música vieja y los fotógrafos improvisan retratos entre risas y abrazos.
Merienda de homenaje: tortas, helados y anécdotas repetidas
La tarde sigue con una buena merienda. En Nucha, Las Violetas versión Palermo, Malvón o las nuevas cafeterías de autor sobre Honduras y Gorriti, se multiplican las mesas de merienda con chocolate caliente, tortas de ricota y charlas que cruzan generaciones. En Rapa Nui, Cadore o Lucciano’s, los helados cumplen su rol emocional. “Papá siempre pedía dulce de leche granizado”, dice alguno. Y se lo vuelve a pedir en su honor.
Cena distendida y brindis con historia
Cuando cae el sol, la familia que resistió todo el día junta se sienta a cenar. Puede ser en bodegones como Lo de Jesús, en pizzerías como Siamo nel Forno, o en cantinas modernas como La Malbequería. No falta el brindis con papá, ni ese momento donde se mira para atrás: “¿Te acordás cuando veníamos a la calesita?”, dice un hijo ya adulto, mientras su propio hijo duerme en el cochecito.
Un Palermo que abraza, como los padres
Este domingo, Palermo no es solo un barrio: es una excusa para reencontrarse, un circuito emocional, una celebración viva de lo que significa ser hijo. Los negocios sacan carteles con frases como “Te queremos, viejo”, y los mozos saludan con una sonrisa. Porque si algo tiene Palermo, es que sabe de afectos y de memoria.
¿Vos ya pensaste qué vas a hacer con tu viejo este domingo? ¿Cuál es ese rincón de Palermo que guarda tu historia familiar?
Palermotour Noticias – Magazine de Palermo, Comuna 14