El Día del Padre siempre fue una fecha especial en la Argentina. Durante décadas, el ritual se repitió en millones de hogares: un desayuno improvisado, una corbata envuelta a las apuradas, un perfume, una billetera nueva o una camisa elegida entre hermanos. Este año la tradición sigue viva, pero la calculadora también se sienta a la mesa.
Según un relevamiento de Focus Market, el gasto promedio previsto para un regalo alcanzará los $62.000, en un escenario donde las familias comparan precios, esperan promociones y analizan cada compra con más cuidado que en años anteriores. Las ventas minoristas acumulan una caída del 3,1% en lo que va de 2026 y el consumo continúa mostrando señales de prudencia.
La indumentaria vuelve a liderar las preferencias con el 33,4% de las elecciones. Detrás aparecen las experiencias, como almuerzos, cenas o escapadas de un día, con el 24,9%, mientras que vinos y licores ocupan el tercer lugar con el 13,9%. El podio es exactamente el mismo que el año pasado, una señal de que algunas costumbres resisten incluso los cambios económicos.
En Palermo, Colegiales, Belgrano y Recoleta, las vidrieras ya empezaron a vestirse para la ocasión. Las casas de indumentaria exhiben promociones, las vinotecas arman combos especiales y los restaurantes preparan menús familiares para el fin de semana largo. El movimiento todavía es moderado, pero los comerciantes esperan el clásico aluvión de último momento.
Lo que se puede comprar según el bolsillo
Entre $10.000 y $20.000 aparecen los clásicos de siempre: mates, botellas térmicas, tazas personalizadas y pequeños kits para el asador.
Entre $30.000 y $40.000 ganan terreno los desayunos artesanales, los sets materos completos y los estuches con copas para vino.
Entre $50.000 y $60.000 se ubican las billeteras, vinos de primera marca acompañados por copas y hasta mini metegoles para los padres más futboleros.
En supermercados se consiguen remeras deportivas desde $24.743 y camperas inflables alrededor de los $66.000, con descuentos directos que oscilan entre el 20% y el 25%.
Historias de padres, regalos y recuerdos
Mucho antes de las billeteras virtuales y las cuotas sin interés, el regalo más común era una tarjeta hecha a mano en la escuela. Miles de padres argentinos todavía conservan esos dibujos infantiles guardados en cajones, bibliotecas o viejas cajas de zapatos.
En los años setenta y ochenta eran furor las corbatas, los ceniceros de cerámica y los llaveros grabados. En los noventa llegaron los perfumes importados, las afeitadoras eléctricas y las agendas ejecutivas. En los 2000 aparecieron los celulares y los dispositivos electrónicos. Hoy, curiosamente, una parte de los hijos vuelve a elegir algo mucho más simple: compartir una comida, una experiencia o unas horas juntos.
Porque detrás de los números hay una realidad que ninguna encuesta puede medir. Para muchos padres, el mejor regalo sigue siendo una mesa llena, una llamada de un hijo que vive lejos o una visita inesperada un domingo de invierno.
Y quizás esa sea la paradoja de este Día del Padre 2026: mientras el regalo promedio ronda los $62.000, el recuerdo que más valor tiene sigue sin aparecer en ninguna etiqueta de precio.