Con la consigna «No más Zoo, por un Jardín Ecológico» convocaron a un abrazo simbólico al predio

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Más de 2.500 personas se reunieron en Palermo para “abrazar” al zoológico porteño en reclamo de su reconversión en un centro de rescate y rehabilitación y por la reinserción de la fauna autóctona y exótica a sus ámbitos naturales.

 

Este domingo 13 de Diciembre Organizaciones defensoras de los derechos de los animales, que caracterizaron al Zoo porteño como «una bomba de tiempo», convocaron a un abrazo simbólico al predio para este domingo en reclamo de su reconversión en un centro de rescate y rehabilitación, y lograr la reinserción de la fauna autóctona y exótica a sus ámbitos naturales.

Con la consigna «No más Zoo, por un Jardín Ecológico» y «por la liberación de los animales», los organizadores del encuentro reclaman la aprobación urgente del Proyecto de Ley Jardín Ecológico, que se encuentra en la Comisión de Ambiente en la Legislatura porteña.

«La solución frente al estado de los animales encerrados en el Zoo, y frente al gran tráfico (de fauna) que hay en la Ciudad de Buenos Aires, que se venden en ferias y después los tiran a la basura si están moribundos, es tener un centro de rescate y rehabilitación, para reinsertar a la fauna autóctona a su hábitat», expresó  Malala Fontán, de la ONG SinZoo, organizadora del abrazo.

La concentración para el abrazo convocó  en la entrada por Plaza Italia, a partir de las 14.30, en procura de que en el Día Internacional de los Derechos Animales se pueda crear «un gigante cordón animalista en torno al Zoológico de Palermo, exigiendo ante sus puertas el cierre definitivo y programado, y el cese absoluto del negocio del cautiverio», dice la convocatoria.

 

«El cautiverio y la exhibición es lo que más los altera», afirmó Fontán, para quien en el Zoo de Palermo «el 80 por ciento de los animales están zoocóticos».

La zoocosis es un trastorno mental que padecen los animales que viven en los zoológicos debido al encierro prolongado y que lleva a tener comportamientos obsesivos y repetitivos.

«Reconocés que están zoocóticos porque les ves movimientos estereotipados, como el tigre que va de un lado al otro todo el tiempo, o los tres chimpacés del Zoo de Palermo que están pelados porque se arrancan el pelo ellos mismos; otra de las conductas de la zoocosis es tocarse todo el tiempo y automutilarse», señaló Fontán.

A su vez, denunció que los empleados del Zoo, que en total son 300, «trabajan en condiciones paupérrimas» y que hay «40 cuidadores para 2.500 animales, que es una barbaridad; tampoco hay matafuegos y no hay handy (intercomunicadores) para todos».

En el Zoo «hay patrimonio arquitectónico de la Ciudad que el concesionario está comprometido a cuidar, pero la realidad es que el Zoo está en ruinas: el concesionario no invirtió un peso y el gobierno de la Ciudad no movió un dedo», opinó.