Si tu actividad física es constante, el desgaste de las articulaciones también lo es en igual medida. Recomendamos una dieta equilibrada compuesta en su mayoría por vegetales, carne y legumbres y suplementar la alimentación con un suplemento rico en colágeno tipo II.
Independientemente de si realizas un ejercicio aeróbico como correr, bici, natación, ejercicio anaeróbico como pesas o halterofilia, o un deporte mixto como el crossfit, tus articulaciones están sometidas a un alto impacto y desgaste, por lo que se debe prestar una especial atención al cuidado de las articulaciones.
Es la proteína más abundante de nuestro cuerpo ya que es el elemento básico de la piel y los huesos. El colágeno de tipo II es el principal componente estructural del cartílago de las articulaciones. Hay 21 tipos diferentes de colágeno: por ejemplo, el tipo I está más presente en la piel, los huesos, la córnea y los tendones, y el Colágeno Tipo II está presente en el cartílago.
El colágeno es una proteína formada por fibras flexibles y puede encontrarse presente en los tejidos conjuntivos, como el cartílago que rodea y protegen las articulaciones. Además, también está presente en los tendones y en la piel.
El colágeno tipo II se encuentra en el cartílago articular, cuya función es la unión de las articulaciones. Evita la destrucción del colágeno articular, evitando de esta manera que afecciones como la artritis y la artrosis se degeneren, aumentando las dolencias ocasiones a quienes la sufren.
En algunos casos de artritis reumatoide, se recomienda ingerir colágeno de tipo II dados los resultados positivos que ha tenido en ensayos y pacientes.
Dados sus altos niveles de asimilación en el cuerpo, no es necesario ingerir grandes cantidades para aprovecharse de sus beneficios, ya que los complementos a base de colágeno tipo II suelen tener una asimilación del 70 al 90 por ciento.
Fortalece los huesos, proporciona resistencia a las articulaciones, al pelo y a las uñas. Mejora la firmeza de la piel, ayuda al cuerpo a recuperarse después del ejercicio y a cicatrizar las heridas: Su función principal es la resistencia a la presión intermitente, por eso el colágeno tipo II es tan importante en las articulaciones.
Su función estructural interviene en procesos inflamatorios: si el colágeno está presente en la cantidad adecuada, es más difícil que aparezcan inflamaciones en las articulaciones, y por ello, previene la aparición de muchos tipos de dolor articular.
Ayuda a obtener una óptima hidratación de la piel y a prevenir el envejecimiento prematuro. Por eso muchos productos cosméticos usan colágeno.
Contribuye a mantener la estructura y la función saludable de las articulaciones y a mejorar su movilidad: como el colágeno tipo II no hidrolizado es capaz de detener la actividad de la enzima colagenasa (responsable de la destrucción de la proteína estructural del cartílago), es imprescindible para promover la salud articular a largo plazo.
Al colágeno de tipo II también se le otorgan propiedades antiinflamatorias, que sirven como apoyo a su función de fortalecer las articulaciones al actuar sobre la elasticidad del cartílago y tendones. También se le atribuyen propiedades oxidativas, por lo que es un potente aliado para otros ingredientes como el sulfato de glucosamina y la condroitina.
Comúnmente es sometido a un proceso de desnaturalización para usarse en estructuras como la gelatina, un proceso que consiste en someter al colágeno a altas temperaturas, resultando de este modo el colágeno desnaturalizado. Por consiguiente, podemos encontrarlo bajo 2 nombres atendiendo a su naturaleza. El colágeno no desnaturalizado, que mantiene su forma y propiedades originales y el colágeno hidrolizado, que es otro término para referirse al colágeno desnaturalizado.