Casa Palanti: la joya secreta de Palermo inspirada en La Divina Comedia que hoy es un restaurante de lujo
En Palermo, donde las esquinas todavía guardan historias y algunas casas parecen hablar en voz baja, existe una construcción que durante décadas despertó curiosidad y preguntas. No es el Palacio Barolo, aunque comparte autor, simbolismo y espíritu. Se trata de la mítica Casa Redonda, hoy renacida como Casa Palanti, un restaurante de alta cocina que mezcla arquitectura, literatura, memoria urbana y gastronomía de primer nivel.
Ubicada en la esquina de Ortiz de Ocampo y Eduardo Costa, esta casona circular fue construida en 1922 por el arquitecto milanés Mario Palanti, años antes de levantar su obra más célebre. La residencia perteneció a la familia Fevre, vinculada al mundo automotor, y fue pensada como un hogar familiar tan excéntrico como visionario, en plena Belle Époque porteña.
Una casa que miraba autos… y al futuro
Palanti no diseñaba edificios: diseñaba ideas. En esta casa, incorporó una torre-mirador que permitía a la familia observar las pruebas de vehículos que se realizaban en una pista instalada sobre la terraza, frente a la vivienda. Arquitectura, técnica y vida cotidiana, todo en diálogo.
Con el paso del tiempo, la casa fue residencia privada, sede diplomática —llegó a funcionar como embajada de Irán—, galería y showroom, hasta quedar en silencio. Hoy, tras una restauración minuciosa, volvió a la vida con un nuevo rol: ser uno de los espacios gastronómicos más sofisticados de Buenos Aires.
Un recorrido entre Infierno, Purgatorio y Paraíso
La restauración estuvo a cargo de Eme Carranza Studio, bajo una premisa clara: respetar la estructura original y devolverle su carácter simbólico. El resultado es un interior que retoma la inspiración de La Divina Comedia, con salones que evocan el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, envueltos en paredes curvas que convierten al edificio en un pequeño laberinto sensorial.
Mármoles, maderas nobles, vitrales y herrerías originales fueron recuperados con precisión artesanal. El mobiliario y las luminarias fueron diseñados especialmente para cada ambiente, reforzando una atmósfera íntima, teatral y profundamente porteña.
Cocina porteña con estrella Michelin
Al frente de la cocina está Juan Ventureyra, chef distinguido con una Estrella Michelin en 2025 y una Estrella Verde en 2024 por su trabajo en Riccitelli Bistró (Mendoza). En Casa Palanti, Ventureyra propone una cocina porteña contemporánea, con un guiño constante a las raíces italianas del arquitecto.
“Cocinar en una casa como esta es un privilegio. La arquitectura inspira y exige”, resume el chef. La propuesta se apoya en producto argentino de estación, con vegetales orgánicos, pesca de anzuelo, carnes seleccionadas con trazabilidad y productos premium.
Qué se come y cuánto cuesta
El menú está pensado para compartir y explorar texturas:
- Entradas destacadas:
- Carpaccio de langostinos
- Tartar de lomo
- Mollejas con caviar – $45.000
- Platos principales:
- Milanesa con hueso, al estilo milanés – $59.000
- Pesca blanca con beurre blanc – $52.000
- Porchetta de cerdo Duroc
- Waygú para compartir – $85.000
- Pastas artesanales:
- Linguini alla vodka – $38.000
- Rigattoni con caviar
- Postres:
- Babá al rhum – $16.000
- Frutillas con sabayón
- Torta de chocolate
Gran parte del menú es libre de gluten y también hay opciones veganas. La panadería, pastelería, helados y pastas se elaboran íntegramente en la casa.
Vinos, coctelería y experiencia completa
La carta de vinos fue curada por Marcela Rienzo, presidenta de la Asociación Argentina de Sommeliers, e incluye etiquetas históricas, proyectos boutique y una cuidada selección internacional.
La coctelería está a cargo de Ludovico de Biaggi, con clásicos reinterpretados y tragos de autor, trabajados en conjunto con la cocina para potenciar los maridajes.
Datos útiles para visitar Casa Palanti
- Dirección: Ortiz de Ocampo 2901, Palermo, CABA
- Horarios:
- Lunes a miércoles: de 12 a 24
- Jueves a domingo: de 12 a 01
- Reservas: a través de su sistema online oficial
Casa Palanti no es solo un restaurante. Es una casa que volvió a hablar, una obra de Mario Palanti que encontró una nueva forma de habitar el presente sin traicionar su pasado. Palermo, una vez más, demuestra que sus secretos mejor guardados suelen estar detrás de puertas antiguas.