Café Cortázar en Palermo

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Ubicado en la esquina de Cabrera y Medrano, Café Cortázar aspira a convertirse en el nuevo refugio cultural y gastronómico porteño. Un recorrido por el bar temático que homenajea al universo del creador de Rayuela.

Café Cortázar, el bar temático ubicado en Cabrera y Medrano del barrio de Palermo, es una esquina “Cronopia” en cada detalle: desde la ambientación hasta la tipografía de “máquina de escribir” de la cartelería y del menú remiten al querido escritor y creador de Rayuela. Incluso los platos llevan nombres de personajes o libros clásicos de Cortázar. “A uno de los desayunos le pusimos Olivetti Lettera que era el modelo de máquina de escribir que usaba Julio”, nos cuenta Romina Metti, responsable de Comunicación del bar que abrió sus puertas hace un mes y que se sumaría a la red de Café Notables porteños.

“Primero se pensó en Cortázar porque sentíamos que era algo que faltaba en la Ciudad. Esta es una casa muy tradicional, es de 1889 que estuvo, por diversas cosas, siempre vinculada a lo gastronómico”, explica. Pero aclara: “Por supuesto que no apareció por arte de magia. Se buscó que hubiera paredes generosas para generar un recorrido visual que empieza abajo, pero sigue arriba con tapas de libros, ilustraciones, retratos de Cortázar con sus mujeres, de sus mascotas, la pintura de René Heisecke y dos murales del artista plástico Ricardo Villar”.

Este nuevo espacio estrenó sus paredes con una muestra inédita que se puede visitar en el primer piso del Café hasta marzo: “Siempre empezó a llover” es una serie fotográfica de Bernardo Cornejo Maltz, quien vivió durante un año en la casa de la familia Cortázar.