En 1906 los alrededores de la avenida Pampa y Figueroa Alcorta, en Palermo, eran las afueras de la Ciudad. Era la época en que Carlos Thays comenzaba a diseñar y construir los grandes parques, plazas y avenidas que aún siguen siendo símbolos de Buenos Aires. Y aunque hoy el Lago de Regatas el más grande de los cuatro que tiene el Parque Tres de Febrero es un imán recreativo para los vecinos, su creación fue puramente estratégica: el paisajista francés lo ideó como aliviador de las aguas del Arroyo Maldonado y la tierra de la excavación sirvió para hacer el terraplón de la vía del tren.
Miles y miles pasan mucho tiempo en los alrededores del lago descansando, jugando, organizando picnics y, especialmente, haciendo deportes. Fútbol, rutinas aeróbicas, patinando, practicando yoga y artes marciales, caminando y especialmente, corriendo. Sin dudas, es uno de los lugares preferidos para los aficionados a este deporte cada vez más popular, y también para los corredores profesionales.
Pero justamente el uso intensivo del entorno más cercano al lago, y ciertamente la falta de mantenimiento, lo han venido deteriorando. Ahora el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño arrancó una serie de obras tendientes a recuperarlo: los trabajos durarán cuatro meses, tendrán un costo de $ 11,5 millones y abarcarán unas 17 hectáreas.