Autoridades de la Escuela del Sol solicitan que los chicos no lleven los «spinners» al colegio

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Autoridades de la Escuela del Sol, ubicada en el barrio porteño de Palermo, enviaron hoy una nota a los padres en la que solicitan que los chicos no lleven los «spinners» al colegio, en el primer caso de un establecimiento educativo que prohíbe el uso del juguete que se puso de moda.

Una moda re de moda: con rulemanes preparados importados anti fricción. Reduce la ansiedad, inquietud, morderse las uñas y los malos hábitos. Un Hand Spinner es un pequeño dispositivo que llevas contigo cada día. La idea es que al llevar un Hand Spinner, usted será capaz de frenar los hábitos no deseados como jugar con la lapicera, morderse las uñas y fumar.
En lugar de moverse con sus uñas, simplemente puede agarrar el Hand Spinner y jugar con él. Muchas personas han frenado exitosamente los hábitos no deseados usando juguetes inquietos. Hand Spinners son conocidos por reducir la ansiedad y el estrés.

«Debido al tiempo que lleva a los docentes el cuidado, el que no lo usen en clase y la adicción que causa el spinner, les pedimos que no lo traigan a la escuela», dice la nota que el colegio envió a los padres.

En algunos colegios de los Estados Unidos, el juguete también fue prohibido por la distracción que generaba en los chicos.

El dispositivo fue inventado por Catherine A. Hettinger en la década de los noventa con fines terapéuticos para el tratamiento de autismo y para estimular la concentración ante problemas de falta de atención de los chicos.

Se llama fidget spinner (algo así como el el girador inquieto), y su nombre da una pista de por qué algunas aulas están prohibiéndolos y a su vez por qué en algunas tiendas de juguetes se están agotando. El juguete es la última manía tendencia en el mundo, pero en realidad tiene una historia realmente interesante como una herramienta educativa.

Un fidget spinner es un tipo de juguete antiestrés, hecho de plástico, acero u otros materiales1 y constituido por un eje central con dos, tres o más brazos, los cuales terminan en unos aros con rodamientos.

Catherine Hettinger, una ingeniera química en prácticas, fue inicialmente acreditada por algunos periódicos de ser la inventora, en 1993 solicitó una patente para un «juguete girador». En una entrevista con The Guardian respondió que el origen del juguete venia de cuando ella padecía miastenia gravis, una enfermedad autoinmune que no le permitía jugar con su hija.

En 2004, Hettinger perdió la patente por no poder pagar los 400 dólares estadounidenses que se le pedían por los derechos de renovación. Un par de décadas después, sin embargo, el invento se hizo muy popular y se venden millones de unidades en todo el mundo. Su gran popularidad entre los escolares ha hecho que en algunos colegios se hayan llegado a prohibir ya que se considera que distraen al alumno.

En países como Estados Unidos o Reino Unido estas peonzas de mano se han comercializado como herramientas para la ayuda de pacientes con autismo, déficit de atención, estrés, ansiedad o depresión. Aunque, no hay estudios concluyentes, parece que este juguete puede ayudar a reducir la ansiedad y aumentar la capacidad de concentración. Sin embargo es un hecho concreto que las partes pequeñas de estos objetos pueden conllevar “peligro de asfixia» para niños menores de tres años”.