La ruta porteña de la pizza: cinco pizzerías históricas para entender por qué Buenos Aires vive entre muzzarella, fainá y moscato
En Buenos Aires la pizza no es solo comida rápida. Es ritual, identidad y una especie de contrato social que se firma en cada mostrador de mármol. La tradición nació con los inmigrantes italianos, pero en la ciudad se volvió otra cosa: masa más alta, más queso, más barrio.
Y si uno quiere entender de verdad cómo se construyeron esos sabores, hay un recorrido simple y casi perfecto: seguir la Avenida Corrientes y detenerse en algunas de las pizzerías históricas que todavía sostienen hornos encendidos desde hace décadas.
No es una ruta turística armada para Instagram. Es una caminata gastronómica real por lugares donde los porteños siguen comiendo de pie, pidiendo “dos de muzza y una fainá”.
Primera parada: El Imperio de la Pizza (Chacarita)
Corrientes y Federico Lacroze. Frente al cementerio de Chacarita y a metros del subte B aparece uno de los templos más respetados de la pizza al molde.
Fundada en 1947, El Imperio mantiene el espíritu de bodegón clásico. Mesas de metal, mozos de oficio y una fugazzeta rellena que es casi un monumento nacional.
Qué conviene pedir
- Fugazzeta rellena
- Porción de muzzarella bien dorada
- Fainá gruesa
Tip de habitué: la pizza sale más crocante si la pedís “bien de piso”, algo que muchos clientes de años recomiendan.
Segunda parada: Pin Pun (Almagro)
Un par de estaciones más adelante aparece Pin Pun, una institución gastronómica abierta en 1927.
Es una de las pizzerías más antiguas de la ciudad y conserva algo que ya casi no existe: la mezcla de pizzería con casa de empanadas tradicional.
El ambiente es simple, pero el sabor es contundente.
Qué conviene pedir
- Pizza al molde clásica
- Empanadas fritas
- Moscato frío
Tip: las empanadas de carne cortada a cuchillo siguen siendo una de las joyas escondidas del lugar.
Tercera parada: Güerrín (Corrientes y Uruguay)
Hablar de pizza en Buenos Aires y no mencionar Güerrín es como hablar de tango sin mencionar a Gardel.
Fundada en 1932 por inmigrantes genoveses, mantiene uno de los hornos más famosos de la ciudad. A cualquier hora hay gente comiendo en el mostrador.
No es casualidad: la rotación constante mantiene la pizza siempre fresca.
Qué conviene pedir
- Muzzarella clásica
- Napolitana
- Fainá crocante
Tip: si querés evitar la cola eterna, entrá por el sector lateral del local.
Cuarta parada: Las Cuartetas
A pocos metros de Güerrín aparece otra leyenda de Corrientes: Las Cuartetas, también fundada en 1932.
Es uno de los lugares preferidos por actores, músicos y habitués del teatro porteño. Su pizza tiene un sello particular: mucho queso y masa aireada.
Qué conviene pedir
- Pizza de muzzarella
- Fugazza con queso
- Moscato con hielo
Tip: la pizza mejora todavía más si la acompañás con una fainá arriba de la porción, la clásica “pizza a caballo”.
Quinta parada: Banchero
La familia Banchero cambió la historia de la pizza argentina cuando creó la fugazza con queso en el barrio de La Boca.
Hoy su sucursal sobre Corrientes mantiene ese legado.
La receta es simple pero poderosa: masa alta, cebolla dulce y una capa generosa de queso.
Qué conviene pedir
- Fugazza con queso
- Pizza de anchoas
- Moscato
Tip: es una de las mejores versiones de fugazza que todavía se consiguen en el centro porteño.
Por qué la pizza porteña es distinta
La pizza de Buenos Aires no copia a la italiana. Evolucionó con identidad propia.
Sus características principales:
- Masa más alta y esponjosa
- Mucha muzzarella
- Cocción en molde
- Fainá como acompañamiento
- Moscato como bebida clásica
Este estilo nació en los años 30 y 40, cuando las pizzerías se convirtieron en puntos de encuentro de obreros, artistas y vecinos.
No era un lujo. Era comida popular.
Un consejo final de porteño
Si querés probar la pizza como la comen los locales, olvidate por un rato del plato y el cuchillo.
Pedí la porción en el mostrador.
Apoyá la fainá arriba.
Y comela de parado.
Así, simple, entre ruido de platos, olor a horno y conversaciones cruzadas. Porque en Buenos Aires la pizza no se explica: se vive.