Ubicado en el Parque Tres de Febrero, en Figueroa Alcorta y Belisario Roldán, durante más de 30 años fue utilizado por ciclistas, pero en los 90 la ola privatizadora del intendente menemista Carlos Grosso casi lo entrega para convertirlo en un hotel cinco estrellas. Sobrevivió pero fue sede de recitales y escenario de una competencia de paint ball. En 1998 quisieron transformarlo en una sede tenística de alto rendimiento y en 2004, demolerlo para construir gimnasios, aulas, vestuarios y dejar solo una tribuna para eventos multipropósito. Ahora el Gobierno porteño arrancó la obra de demolición y desde la Subsecretaría de Deportes aseguran que luego será abierto al público como un área verde; además se mantendrá la pista, para que los vecinos puedan andar en bici, patinar y hacer skate.
La obra costará 6,5 millones de pesos y demandará unos 90 días de trabajos: 30 días de demolición por cada tribuna y luego la limpieza del área.
El sitio estuvo abandonado 23 años, pero en pocos meses volverá a funcionar. Los vecinos podrán venir a correr, caminar y patinar. Por otro lado, y sin que se registre un impacto ambiental negativo, se instalarán las oficinas del Comité Olímpico Argentino, remarcó Francisco Irarrázaval, subsecretario de deportes porteño.
Antes de llegar a la demolición, el velódromo fue eje de un debate que pasó por la Legislatura porteña. Luego de que el Centro Argentino de Ingenieros (CAI) realizará una evaluación en la que se determinó que existía algún tipo de riesgo de derrumbe, en 2013 los legisladores autorizaron a la Ciudad a desmantelar buena parte de la estructura del Velódromo (Ley 4.739). Se dio una discusión muy ardua porque originalmente el PRO quería que el sitio quedará sin zonificación, como en una especie de limbo. Pudimos presentar un contraproyecto que finalmente el oficialismo apoyó, recordó el legislador Adrián Camps (Partido Socialista Auténtico), quien impulsó la iniciativa, junto a la Asociación de Amigos del Lago de Palermo. La ley que se votó determina que el espacio que hoy ocupa el Velódromo tiene que convertirse en un parque y, en las partes cementadas, se podrán instalar oficinas transitorias, vinculadas al Comité Olímpico Argentino y a las federaciones deportivas nacionales y metropolitanas que participen de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se disputarán en la Ciudad en 2018.
En muchos casos el abandono esconde un negocio vinculado a proyectos privados. En este caso, al menos una parte del lugar se pudo conservar porque era un Ãrea de Protección Histórica, se lamentó el legislador Camps. En menos de 20 minutos la vieja escalera se transformó en escombros y hierros retorcidos. Para octubre las tribunas del Velódromo habrán desaparecido, 64 años después de su inauguración.
Fue concebida como una obra grandilocuente. En sus tribunas, cabían 15.000 espectadores. Y como muchas construcciones por aquellos años, el Velódromo fue bautizado Presidente Perón y luego, Eva Perón. En sus dos primeros mandatos (1946-1955) el gobierno justicialista le otorgó un lugar preponderante al deporte: entre otras acciones creó los Torneos Juveniles Evita y promovió los primeros Juegos Panamericanos. Entre otras, el Velódromo fue una de las sedes de aquellos dorados juegos.
Durante al menos dos décadas fue utilizado para el fin con que fue construido, pero luego comenzó a ser escenario de todo tipo de eventos. Y uno de los que quedó en la historia fue el Buenos Aires Rock, (B.A. Rock) un festival realizado en 1970 y 1971 bajo las dictaduras de Onganía y de Levingston. Pasaron 30.000 personas a lo largo de cinco días cada vez y tocaron bandas fundacionales del rock: Los Gatos, Manal, Almendra, Vox Dei, Moris, Pajarito Zaguri, Arco Iris y Alma y Vida, León Gieco, David Lebón y muchos más.