Plaza Dr. Benjamín A. Gould: ciencia, lago y paseo clásico frente al Planetario en Palermo
En el corazón del Parque 3 de Febrero, una plaza ha sido consolidada como uno de los puntos más fotografiados y caminados de Buenos Aires. Se trata de la Plaza Dr. Benjamín A. Gould, el espacio verde que funciona como antesala natural del Planetario Galileo Galilei, donde la ciencia, la arquitectura y el paisaje urbano han sido integrados en una misma escena porteña.
Dónde está y cómo se la recorre
La plaza se encuentra dentro del sistema de parques y lagos de Palermo, en un sector estratégico del Parque 3 de Febrero.
El Planetario fue emplazado sobre la Avenida Sarmiento, y su acceso más utilizado se ubica en la intersección con la Avenida Figueroa Alcorta. El área verde que lo rodea queda delimitada por Avenida Sarmiento, Avenida Casares y Avenida Belisario Roldán, formando un triángulo natural que se abre hacia los lagos y los senderos arbolados.
El origen del nombre
El nombre de la plaza fue asignado en homenaje al astrónomo Benjamín Apthorp Gould, figura clave de la ciencia en la Argentina del siglo XIX. Gould dirigió el Observatorio Astronómico de Córdoba y fue uno de los grandes impulsores de la astronomía moderna en el país. La denominación del espacio no fue casual: el entorno fue pensado para acompañar simbólicamente al Planetario y su función educativa.
El Planetario y su historia
El Planetario Galileo Galilei fue concebido a fines de la década de 1950 como un proyecto cultural y científico de alcance público. El edificio fue diseñado por el arquitecto Enrique Jan, desde la Dirección General de Arquitectura de la entonces Municipalidad de Buenos Aires.
La obra fue inaugurada en diciembre de 1966 y comenzó a recibir funciones regulares en 1967. Desde entonces, su silueta geométrica y su cúpula se transformaron en uno de los íconos urbanos más reconocibles de la ciudad, tanto de día como de noche, cuando la iluminación lo convierte en protagonista absoluto del parque.
El lago y la fauna urbana
Frente al Planetario se extiende uno de los lagos del parque, que funciona como espejo visual del edificio y como hábitat de diversas especies. En sus aguas y orillas pueden observarse patos, cisnes y gansos, junto con aves típicas de ambientes húmedos urbanos.
Debajo de la superficie, el lago alberga distintas especies de peces de agua dulce, mientras que en sectores menos visibles se han registrado tortugas y, de manera ocasional, coipos, una presencia que recuerda el pasado más natural de esta zona antes de su urbanización definitiva.
Un paseo de alcance internacional
La plaza y el Planetario forman parte del circuito turístico más visitado de Palermo. Su ubicación privilegiada, dentro del principal parque histórico de la ciudad, sumada al valor arquitectónico del edificio y a la agenda cultural del Planetario, convirtieron al lugar en una parada obligada para visitantes nacionales y extranjeros.
Fotografías, caminatas, visitas educativas y recorridos guiados han sido parte del uso cotidiano del espacio, que combina ocio, conocimiento y paisaje en una misma experiencia.
Visitantes ilustres y memoria cultural
A lo largo de su historia, el Planetario recibió a científicos, divulgadores y personalidades de la cultura internacional. Entre las visitas más recordadas se encuentra la del escritor Ray Bradbury, quien recorrió el edificio y participó de actividades vinculadas a la divulgación científica, dejando una huella simbólica en la historia del lugar.
Un espacio puesto en valor
En los últimos años, el entorno de la plaza y del Planetario fue objeto de mejoras urbanas que incluyeron renovación de senderos, iluminación, mobiliario y trabajos sobre el lago. Estas intervenciones reforzaron el carácter peatonal del área y consolidaron su uso como espacio de encuentro y paseo.
Guía rápida para el visitante
La recorrida ideal comienza por Avenida Sarmiento, continúa bordeando el lago para obtener las mejores vistas del Planetario y se completa con una caminata hacia los Bosques de Palermo. Al atardecer, la plaza ofrece una de las postales más elegantes de la ciudad, donde la ciencia y el paisaje dialogan sin apuro.
Así, la Plaza Dr. Benjamín A. Gould se mantiene como uno de esos rincones donde Palermo muestra su versión más clásica: verde, abierta y profundamente porteña.