Patentes en CABA: desprolijidad, marcha atrás y vecinos que pagan los errores de Jorge Macri
Miércoles 4 de febrero de 2026 – Buenos Aires
En la Ciudad de Buenos Aires no falló un sistema informático: falló la gestión. Miles de vecinos pagaron patentes con aumentos desmedidos y ahora se enteran, tarde y mal, de que esas boletas no debieron haberse cobrado así. La Ciudad anuló las patentes ya emitidas para 2026 y prometió reemplazarlas por nuevas, con un tope del 31,8%, equivalente a la inflación acumulada de 2025.
Traducción al idioma del barrio: primero cobraron mal, después pidieron disculpas sin pedirlas y ahora arreglan como pueden.
Boletas anuladas, confianza rota
La Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) suspendió la emisión vigente de Patentes del Automotor y reliquidará completamente las cuotas 1, 2, 3 y el pago anual 2026. Las boletas anteriores quedan dadas de baja en la web y en el homebanking, y se frenaron los débitos automáticos.
El vecino que ya pagó se queda mirando el celular, con bronca y desconfianza. El que no pagó, no sabe qué hacer. El Estado improvisa; el ciudadano espera.
El error que nadie explicó a tiempo
El problema surgió porque la valuación fiscal de muchos vehículos cambió respecto de 2025, lo que disparó aumentos reales muy por encima de la inflación. Al menos el 16% del padrón fue afectado. Recién después del escándalo público, el Gobierno porteño decidió poner un tope retroactivo.
Esto no es sensibilidad social: es corrección de un error propio, y llega cuando el daño ya está hecho.
Cómo y cuándo “corrigen”
- Las nuevas boletas estarán disponibles en la web de AGIP el 18 de febrero
- En homebanking, recién el 20 de febrero
- El plazo para pagar se estira hasta el 27 de febrero
Todo digital, todo apurado, todo sin una explicación política clara de fondo.
Quienes pagaron de más tendrán saldo a favor automático o podrán pedir devolución si abonaron el año completo. Otra traducción barrial: la plata no vuelve sola, hay que reclamarla.
Gestión prolija vs. gestión berreta
Mientras tanto, en la Provincia de Buenos Aires se ajustaron las patentes en términos reales dentro del presupuesto. En CABA, en cambio, se mandaron boletas infladas, se cobraron y después se retrocedió.
No es una discusión ideológica: es una cuestión básica de capacidad de gestión. Cuando el Estado cobra mal y corrige después, el vecino no siente alivio: siente que jugó a la ruleta con sus impuestos.
El verdadero saldo
Más allá de porcentajes, IPCBA y alícuotas, el saldo político es claro:
- Falta de previsión
- Falta de comunicación
- Falta de respeto por el contribuyente
La Ciudad más rica del país no puede administrar impuestos como si fuera un kiosco desordenado. Y cuando eso pasa, no hay tope inflacionario que arregle la pérdida de credibilidad.
Porque gobernar no es “dar marcha atrás”. Gobernar es no equivocarse con la plata ajena.