Cristina y sus fieles ya nos tienen acostumbrados a acomodar la realidad según les convenga. Lo hicieron con la economía y todo finalizó en un duro ajuste, lo hicieron con la inseguridad y terminamos en una triste situación histórica, lo hicieron con los Derechos Humanos y nombraron al ex represor César Milani como Jefe del Ejercito. Ahora, critican las huelgas y pretenden prohibir los piquetes, luego de que los fomentaron por años.
leo1El kirchnerismo sigue empecinado en derrumbar sus pilares retóricos, quieren acomodar la realidad a un ficción que ellos mismos crearon. Primero ocurrió con la economía, no supieron usufructuar los beneficios de 10 años de crecimiento a tasas chinas, apuntalados por el precio historico del “yuyito†(la soja), despilfarraron todas esas ganancias en vaya uno a saber que cosas y hoy somos víctimas de un ajuste ortodoxo para, en teoría, calmar la sangría económica. Por otro lado, tras negar el problema de la inseguridad, todo el país es azotado por la violencia y en la provincia de Buenos Aires se vieron obligados a decretar la emergencia en seguridad. Ni hablar lo que hicieron con los Derechos Humanos, de ser los paladines en su defensa pasaron a nombrar a un ex represor como Jefe del Ejercito, César Milani.
Ahora parecen querer borrar lo que siempre dijeron de las protestas sociales, que eran expresiones validas de sectores que no se manejaban con parámetros burocráticos de cierto sindicalismo y que representaban las verdaderas necesidades del pueblo. Es cierto que los piquetes nos molestan a todos, pero también es cierto que en muchos casos es el único elemento para hacerse escuchar. Pero lo que hay que preguntarnos es porque ese doble standar del kirchnerismo, porque cuando los piquetes eran contra Clarín, contra el campo o contra todo aquel que se animara a desafiar al gobierno o pensaran diferente, estaban bien, pero ahora, cuando los piquetes son contra el ajuste liberal del kirchnerismo y por el hartazgo con la situación social actual, están mal. Lo mismo ocurre con los paros, el de Baradel estaba bien o los de Moyano, cuando era la fuerza de choque del kirchnerismo también estaban bien y ambos eran valiosos dirigentes sindicales, pero al cambiar la situación económica y llevar reclamos adelantes como ahora, oponiéndose a ciertas medidas del gobierno, denostan al camionero por donde pueden, hasta olvidándose que fue uno de sus principales sostén político en los primeros ocho años de gobierno. Pero en definitiva son las mismas organizaciones sociales y sindicales que el kirchnerismo utilizó para beneficio propio los que hoy, al encontrarse en una muy difícil situación económica, salen a la calle, y se les vuelve en contra al kirchnerismo.
Cristina teme que en este año y medio de gobierno que le queda, del cual sabe que la economía indefectiblemente no mejorará y que ya no tiene autoridad para manejar el enorme gasto público, crezcan cada vez más los requerimientos sociales, por eso se dio cuenta que debe controlar dos cosas: en primer lugar controlar la calle, porque le preocupa que, en el caso de acrecentarse la crisis, las protestas sociales se vuelvan incontrolables y en segundo lugar una fuerza de choque “por las dudasâ€, que vendrían a ser los militares.
Entonces ante este creciente malestar social, se ve en la necesidad de prohibir las protestas sociales en lo que parece un virtual estado de sitio, para evitar disturbios y que a las fuerzas de seguridad no “se les vayan las manos†y su gobierno termine como el de De la Rua, ahora la pregunta es ¿que harán, en el caso de no responder a los pedidos salariales, con los futuros paros?.
*Dirigente de Peronismo Para Todos – Universidad Para Todos
Twitter: @leoanzalone – @peronismoptodos