Palermo a cielo abierto
Remontar un barrilete en pleno Palermo no es solo un juego: es una ceremonia. Entre edificios que crecen como malezas de cemento y autos que no paran ni los domingos, todavía hay rincones donde el viento se cuela con fuerza y las cometas tienen su danza.
Charlamos con Ignacio, un vecino del barrio, que cada tarde busca ese momento de calma con su barrilete:
«Remontar una cometa es como tocar el cielo sin despegar los pies del suelo. En Palermo, las nubes parecen de mármol transitable si las mirás con piolín en mano.»
Y sí, aunque no parezca, hay varios espacios donde podés ser ese purrete de tangos que soñaba con volar.
¿Dónde remontar barriletes en Palermo?
1. Planetario Galileo Galilei
Un clásico. El entorno del Planetario, especialmente hacia Plaza Almirante González Fernández, ofrece explanadas verdes y algo de viento. No siempre constante, pero sí suficiente para una cometa liviana. A la tarde, los reflejos del sol sobre la estructura del Planetario le dan un aire de película.
2. Plaza Intendente Seeber
Justo enfrente al Ecoparque, esta plaza tiene zonas abiertas sin muchos árboles. No es el Parque de los Niños, pero si el viento acompaña, el barrilete se eleva y hasta parece esquivar los colectivos de Av. Libertador.
3. Paseo de las Américas
Un rincón poco explorado por turistas, pero con buena amplitud. Ideal para probar modelos más grandes y hasta hacer un picnic con amigos mientras el cielo se llena de colores.
4. El KDT
Aunque es más conocido por su pista de ciclismo, tiene zonas verdes abiertas ideales si no hay torneos. Viento regular y espacio asegurado.
Bonus Track: fuera de Palermo pero al toque
Parque de los Niños (Núñez)
El mejor lugar de la ciudad para remontar barriletes. Viento constante gracias al río, espacio amplio y una comunidad barriletera activa. Ideal para pasar el día.
Parque de la Memoria
A pesar de tener árboles, hay sectores amplios donde se puede volar sin obstáculos. Además, el marco del Río de la Plata lo convierte en una experiencia estética y reflexiva.
Los barriletes: más que un juego
No se trata solo de un hilo y papel. El barrilete —o cometa, o papalote, como lo llaman en otras latitudes— es un artefacto volador más pesado que el aire que se sostiene por el viento. En Argentina, volar un barrilete es casi un acto poético. Lo sabía Eladia Blázquez cuando escribió Sueño de barrilete, ese tango que describe una vida al ritmo del viento y el desengaño.
«Yo quise ser un barrilete, buscando altura en mi soñar…»
¿Y quién no?
Tipos de barriletes: del cajón a la caja
Hay de todos los estilos:
- Pava: clásico barrilete en forma de cruz.
- Hexagonal: muy popular en Colombia y el norte argentino.
- Cometa caja: de alto rendimiento y gran sustentación.
- Ram-air: cometas modernas infladas por el impacto del viento.
- Cometa Cody: con historia en la aviación temprana.
Incluso, algunos modelos sirvieron para experimentos meteorológicos, transmisiones de radio en la Segunda Guerra Mundial y hasta inspiraron el diseño de planeadores.
Historia y cultura del barrilete
Nacieron en China hace más de 2000 años. Al principio eran instrumentos militares. Después llegaron a Europa y a América, y se convirtieron en pasatiempo, en herramienta científica (Benjamin Franklin investigó los rayos con uno), y más tarde en emblemas culturales.
En India, Japón, Colombia o México, las cometas vuelan en festivales populares. En Argentina, se remontan en plazas, potreros y, sobre todo, en los recuerdos de infancia.
Palermo, barrilete cósmico
Y si hablamos de cometas en el cielo, no podemos dejar afuera al más grande de todos: Diego Maradona. El Barrilete Cósmico de Víctor Hugo Morales no fue sólo una metáfora radial, sino una imagen eterna: el argentino que se elevó por encima de todos con una pelota y un destino marcado.
«¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?»
Tal vez, Diego fue una cometa que nunca se cortó.
Volar un barrilete en Palermo: instrucciones mínimas
- Elegí un lugar sin árboles ni cables.
- Asegurate de que haya viento (entre 10 y 25 km/h es ideal).
- Desenrollá el piolín mientras alguien sostiene el barrilete o corré con fuerza.
- Ajustá la cuerda hasta que «agarre» vuelo.
- Atá la estaca al suelo o sostené el ovillo con firmeza.
Y listo: el cielo es tuyo.
¿Y vos?
¿Tenés un rincón preferido para volar barriletes? ¿Remontás como antes o hace rato que no agarrás un piolín? ¿Te gustaría que Palermo tuviera un Festival de Cometas como en la India?