¡No puedo ir al colegio! Ansiedad de separación en adolescentes

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Dolor de panza, mareos, dificultad para salir de la cama, falta de apetito,
enojos y angustia… estas son algunas de las molestias que acompañan a
adolescentes que padecen ansiedad de separación y que sienten que no pueden
ir al colegio, hacer programas con amigos o ir a campamentos.

Es difícil ver y contener a un adolescente angustiado, con miedo intenso y
preocupación. Esto genera en los padres mucha confusión, al tener que lidiar
al mismo tiempo con su propia intuición y con los diferentes consejos que
las personas a su alrededor siempre tienen para dar acerca del «mundo
adolescente», «ya está grande», «tenés que ser firme», «ya se le va a
pasar».

Es común que los adolescentes nieguen sus preocupaciones y temores frente a
la separación, sin embargo sus conductas reflejan la dificultad para
alejarse del hogar y la resistencia para realizar actividades que impliquen
mayor independencia. Con la ansiedad se instala un circuito de preocupación,
miedo, malestar físico y rechazo a ir al colegio, que es difícil de
interrumpir. Este ciclo puede escalar a medida que los síntomas físicos
empeoran (dolor de estómago, cefaleas, calambres). Cuanto más tiempo el
adolescente falta al colegio, mas difícil se hace volver y superar el miedo,
la ansiedad y el aislamiento.

¿Qué entendemos por trastorno de ansiedad de separación en adolescentes?

Todos los chicos sienten ansiedad. Es de esperar y es normal que los chicos
se sientan ansiosos en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Si
bien la angustia por separación corresponde a una etapa evolutivamente
normal del niño (entre los 8 y 14 meses de edad), en algunos casos la
ansiedad perdura o se intensifica en momentos de crisis o de cambios -tal
como lo es el periodo de la adolescencia-, se vuelve severa y empieza a
interferir con las actividades diarias tal como separarse de los padres para
ir a la escuela y hacer amigos. Es entonces cuando los padres deben
considerar recurrir al asesoramiento de un especialista.

La característica fundamental del TAS (Trastorno por Ansiedad de Separación)
es la ansiedad y el malestar excesivo cuando ocurre o se anticipa una
separación respecto del hogar, o separación de las principales figuras de
cuidado y apego (normalmente los padres, cuidadores, o familiares
próximos).

Sus síntomas se manifiestan a nivel cognitivo (preocupación excesiva y
persistente a perder las figuras de cuidado o a que estos sufran un posible
daño), conductual (resistencia o rechazo a asistir al colegio u otro lugar,
negarse a dormir sólo o fuera de casa si no está cerca la figura de
cuidado), y físico (dolores de estómago, cefaleas, pesadillas recurrentes,
náuseas, etc.).

La ansiedad de separación en los jóvenes puede aparecer frente a cambios
significativos en el colegio (por ejemplo durante la transición de la
primaria hacia la secundaria), frente a un divorcio, enfermedad o ante el
fallecimiento de un familiar.

A pesar de su alta prevalencia, persiste la idea errónea de que los
trastornos por ansiedad son transitorios o inocuos. Investigaciones en el
Reino Unido (1) indican que, con frecuencia, los padres presentan una visión
poco realista acerca del bienestar emocional de sus hijos, tienden a
subestimar y pasar por alto las emociones negativas y el grado de estrés de
sus niños. Si bien hay padres que se asustan «de más» frente la angustia de
su hijo, varias veces los padres se auto engañan con creencias falsas: «ya
se le va a pasar»…»es la adolescencia»… y pasan por alto una situación
que requiere de una atención y recursos específicos para ser superada.

Investigadores señalan que, si se deja sin tratamiento, los chicos y
adolescentes con trastornos de ansiedad tienen un mayor riesgo de mal
desempeño en la escuela, tienen menos desarrolladas las habilidades
sociales, son más vulnerables al abuso de sustancias y pueden desarrollar
trastornos de ansiedad y depresión al llegar a adulto.

10 preguntas para saber si tu hijo padece Ansiedad de Separación*

Algunos de los siguientes síntomas son típicos de chicos que padecen un
trastorno de ansiedad por separación. Si responde «sí» a varias de estas
preguntas y el grado de malestar que acompaña a estos síntomas es muy
intenso y persiste en el tiempo (más de 4 semanas), es aconsejable que
consulte con un profesional especializado.

1. Hay cosas que preocupan a mi hijo

2. A mi hijo le da miedo la oscuridad

3. Mi hijo se queja de tener miedo

4. Mi hijo tendría miedo si se quedara solo en casa

5. Mi hijo se preocupa por estar lejos de mí/nosotros

6. A mi hijo le preocupa que algo malo le suceda a alguien de nuestra
familia

7. A mi hijo le da miedo dormir solo.

8. A mi hijo le cuesta ir al colegio por las mañanas porque se siente
nervioso o con miedo

9. A mi hijo le molestan pensamientos malos, o imágenes en su mente

10. A mi hijo le daría miedo pasar la noche lejos de casa.

*Adaptación: Escala de Ansiedad para Padres de Spence

No a la sobreprotección

La sobreprotección puede ser definida como el uso de excesiva precaución y
de comportamientos protectores. Se sabe que altos niveles de sobreprotección
se encuentran asociados con altos niveles de ansiedad en niños, también se
asoció la sobreprotección con fobia social en adolescentes.

Los padres sobreprotectores, que amparan excesivamente al chico de las
adversidades de la vida, tienden a afianzar la creencia de que todo afuera
de casa es riesgoso y que conviene evitar salir del círculo familiar.
Aunque actúe con la mejor de las intenciones, el sobreprotector impide al
niño o adolescente aprender a manejar adversidades y asumir algún riesgo
como parte de su vida. Se ha identificado que las familias con este estilo
de comportamiento tienden a ser muy consentidoras.

Algunos padres transmiten a sus hijos sus propios miedos ante los peligros,
y en este caso son los padres quienes no permiten al chico que se separe.

La adolescencia es una etapa en la vida en la que los hijos se separan de
sus padres y en el proceso de construcción de su propia identidad es normal
que se identifiquen más con sus amigos que con sus padres. La ansiedad de
separación puede interferir en este proceso vital para el sano desarrollo y
limitar el crecimiento normal de un adolescente.

En Hémera contamos con un taller para padres y adolescentes específicamente
diseñado para el abordaje de esta problemática. El trabajo con estrategias
cognitivas-conductuales y de orientación a padres garantizan el aumento de
la conducta independiente del adolescente, ayudando a promover actividades
que gradualmente suponen la separación de los padres y la mayor autonomía
(por ejemplo, ir al colegio, estar en casa de amigos, salir de campamento
con sus compañeros, pasar la noche en casa de familiares o amigos).

(1)Lagattuta KH, Sayfan L, and Bamford C (2012). Journal of experimental
child psychology,

– Acerca de Hémera:

Hémera es una institución dedicada al tratamiento de los problemas que
provocan la ansiedad y el estrés patológicos en los distintos ciclos de la
vida.

El objetivo de la terapia propuesta está centrado en la recuperación del
problema que padece la persona afectada, no sólo en la comprensión de las
causas que los generan, ya que los pacientes que acceden a un tratamiento,
muchas veces logran entender lo que les pasa pero no logran superar el
problema que los afecta.

En Hémera se cuentan con instrumentos para evaluar y llevar a cabo
tratamientos focalizados específicamente en los problemas relacionados con
la ansiedad y el estrés patológicos, lo que posibilita alcanzar cambios
efectivos y duraderos.

El equipo de profesionales y consultores cuentan con una trayectoria
destacada en estas áreas, asegurando de este modo una indicación precisa de
los tratamientos consensuados y aprobados en este tipo de problemas, que
aquejan a un número creciente de personas en todo el mundo.

Para mayor información:

Hémera, Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad

Tel: 4784.3922

info@hemera.com.ar

www.hemera.com.ar