Ni golpistas ni destituyentes, somos argentinos. Por Leo Anzalone

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Histórica y emotiva, esos fueron los sentimientos que se me despertaron tras participar de la marcha por la memoria de Alberto Nisman, una expresión genuina de un pueblo cansado que dice basta.

Pocas cosas quedan por decir tras un mensaje tan claro y tan profundo como el que se dio, argentinos hermanados, cansados, que pedimos en un estruendoso silencio, no solo justicia por Nisman, sino poner un freno a un sin fin de situaciones que el gobierno kirchnerista exacerbó, con el solo objetivo maquiavélico de conseguir el poder por el poder mismo.

La gente se cansó de injusticia, de prepotencia, de corrupción, de soberbia y lo de Nisman canalizó toda esa rabia, ese enojo y el pueblo, sin banderas políticas, solo empujado por el amor a su país, extenuado de las divisiones y el enfrentamiento, en uso de extrema ciudadanía, salió a la calle, en paz y en silencio, un hecho histórico y conmovedor.

Se encargaron de denostar a aquellos que pensamos distinto, nos tildaron de buitres, cipayos, anti patria, que pretendíamos dar un golpe blando. ¿Golpe Blando? No señores, somos argentinos, igual que “ustedes”.

Argentinos que dijimos basta, argentinos de pie y luchando, y por más que la presidenta quiera que todos los que marchamos en varios puntos del país y del globo pidamos que se vaya para victimizarse, no hubo un solo pedido de renuncia, al contrario, todos los argentinos apoyamos a la Justicia para que actúe con independencia. Si Cristina Kirchner es una abogada exitosa y su elenco estable tiene esa capacidad asombrosa de ahorro, bienvenido sea, sino que la Ley actúe, pero esperamos que termine su mandato en diciembre y le aclaramos, una vez más, que no somos ni golpistas ni destituyentes, somos argentinos.

*Dirigente de Peronismo Para Todos – Universidad Para Todos – Partido Acción Común