Luthiers de todo el país exhibirán sus instrumentos en la Manzana de las Luces.

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9, 10 Y 11 DE Junio Peru 272 (C1067AAF) Ciudad de Buenos Aires – Tel: 54 11 4343-3260 / 4342-6973: Golpes de cajas norteñas, y de cajones peruanos, ruidos de semillas, roces de cuerdas en guitarras y charangos, y cuatros venezolanos; y los vientos de quenas y sampoñias (sicus grandes) inundan las salas de la enorme construcción de ladrillo antiguo, caja de resonancia de la música que llegó desde todos los rincones del país.

«Mis guitarras son parte de mi vida, las hago en serio, no en serie. Nunca me importó terminarlas rápido ni gastar menos para sacar más diferencia. Son mi alma y vida», relató Miguel Lang Schamber, un carpintero de 82 años, de Firmat, una localidad a 200 kilómetros al sur de Santa Fe.

El hombre que exhibe guitarras criollas y eléctricas, violines, bajos, y charangos, contó que «amar la madera lo llevó a querer ponerle música. Y sin ser músico, terminó haciendo guitarras».

Miguel, que vende una guitarra de aprendizaje a «un precio justo de 2.000 pesos» y tiene en exhibición un violín «a 8.000 pesos», cuya madera es tan suave que parece de terciopelo, opinó que «saber elegir un instrumento pasa primero por saber qué quiere hacer uno con la música».

La cooperativa Tarpuy (que en quechua significa «sembrar»), integrada por 11 luthiers y ayudantes de luthiers, tiene en la feria un puesto repleto de quenas, sampoñias, sicus, y charangos.

«Somos de Maimará, localidad de la Quebrada de Humahuaca: tenemos una cooperativa de luthiers. A nuestro taller en la quebrada viene gente de muchos lugares lejanos. Nuestra vida es música desde la cuna», dijeron los representantes del puesto.

En tanto, para Lucas Fink, de la localidad bonaerense de Hurlingham, su vínculo con la música se remite a un instrumento que nació en Europa y hoy es usado en Asia, en meditación y prácticas de sanación.

Se llama Muyuq Drum, y logramos construirlo con metal aquí. Al hacerlo vibrar, saca un sonido muy especial para ese tipo de medicinas alternativas orientales», describió.

De un puesto cercano sobresalen calabazas, semillas y cañas; con ellos, Giselle Pairoux y Marcelo Dacosta, de la ciudad bonaerense de Tandil, supieron construir tumbadoras, bombos, tambores, chequerés africanos, llamadores de pájaros y maracas y sonajeros.

Todos coinciden en que los instrumentos se venden a precio justo: un chequerés puede estar entre 300 y 500 pesos; un muyuq drum se consigue desde 800 pesos, y el ukelele (guitarrita oriunda de Hawai), puede estar cerca de 3.000 pesos.

«Los precios no difieren tanto de lo que podemos encontrar en el mercado, pero estos instrumentos tienen precio justo porque los materiales y las técnicas con que los construimos son las mejores posibles, no las que nos dejan más diferencia. Nuestra lógica es distinta a la del mero comerciante», recalcó Lang Schamber.

Los visitantes que se acerquen al Complejo Histórico Cultural, ubicado en Perú 272, de 14 a 20 hasta el sábado próximo, «podrán participar de talleres y juegos -para niños y adultos- y shows musicales gratuitos para toda la familia», informó la cartera de Desarrollo Social.

Este encuentro visibiliza y difunde la luthería para el público en general y especializado, e habilita un espacio de comercialización, genera un vehículo de integración e intercambio de experiencias en esta actividad y lleva adelante la articulación entre diferentes estamentos institucionales.

Entre los shows programados, mañana a las 17 será el turno del cantautor Adrián Berra.

El sábado a las 16 se brindará el Taller de Percusión «Música Nuestra», y a las 17.30 actuará el quinteto de tango «Astormentados».

Construcción de instrumentos de cuerdas.

Profesor: Wayra Muyöj.

Lunes a Viernes de 10 a 20 hs.

Sala Antigua Botica.

Informes: 15-4093-9146