Este jueves 27 de agosto, desde las 23, el Planetario Galileo Galilei invita a vivir el eclipse parcial de Luna más impactante de los próximos años. Entrada libre, diez telescopios, música, divulgación científica y una madrugada distinta bajo el cielo porteño.
Buenos Aires tiene sus rituales nocturnos: una caminata por los Bosques de Palermo, el reflejo del lago, la cúpula del Planetario iluminada y ese momento en que la Ciudad —por una vez— mira hacia arriba. Este jueves 27 de agosto, la escena tendrá un protagonista de lujo: un eclipse parcial de Luna tan profundo que dejará al satélite natural casi completamente sumergido en la sombra de la Tierra y le dará ese tono cobrizo y rojizo que popularmente se conoce como “Luna de Sangre”.
El Planetario Galileo Galilei, ubicado en la intersección de Avenida Sarmiento y Belisario Roldán, en pleno Parque Tres de Febrero, organizará una observación especial y gratuita desde su explanada. La propuesta comenzará a las 23 y se extenderá hasta las 3 de la madrugada del viernes, siempre que el cielo acompañe. Habrá telescopios, especialistas explicando en tiempo real qué está pasando allá arriba, una pantalla gigante con imagen telescópica y un show de mapping para que la ciencia no pierda su costado espectacular.
No hace falta reservar entrada ni llevar lentes especiales: los eclipses lunares pueden observarse tranquilamente a simple vista. Los telescopios tendrán acceso por orden de llegada, así que quien quiera asomarse con comodidad a los cráteres y mares lunares hará bien en llegar temprano. La recomendación es simple: abrigo, algo para tomar, paciencia de porteño en evento masivo y ojos bien abiertos.
Una Luna casi total, aunque técnicamente parcial
El fenómeno empezará de manera sutil a las 22:24, cuando la Luna ingrese en la penumbra de la Tierra. Esa primera parte puede resultar difícil de percibir, porque el brillo lunar apenas se apaga. La verdadera función empieza a las 23:34, con el ingreso a la sombra más oscura del planeta: allí aparecerá el clásico “mordisco” negro sobre el disco lunar.
El máximo llegará a la 1:13 del viernes 28. En ese momento, cerca del 93% del diámetro de la Luna —o alrededor del 96% de su superficie visible, según la forma de medirlo— quedará cubierto por la sombra terrestre. Por eso será un eclipse parcial, sí, pero de esos que rozan la totalidad y vuelven un poco ridícula la discusión técnica: a simple vista, la Luna se verá profundamente oscura, rojiza y absolutamente distinta.
El color rojo no es magia, aunque tiene bastante de poesía. La luz del Sol atraviesa la atmósfera de la Tierra, que filtra las tonalidades azules y deja pasar en mayor medida los rojos y anaranjados. Esa luz desviada llega hasta la Luna y la tiñe con los colores de todos los amaneceres y atardeceres del planeta. Una postal cósmica bastante difícil de superar con un filtro de celular.
Horarios para mirar el eclipse desde Buenos Aires
- 22:24: comienza el eclipse penumbral.
- 23:34: empieza el eclipse parcial.
- 01:13: máximo del eclipse, con la Luna casi totalmente cubierta.
- 02:52: finaliza la fase parcial.
- 04:02: termina el eclipse por completo.
La noche permitirá seguir todo el recorrido desde la Argentina. Quienes no puedan llegar al Planetario también podrán observarlo desde un balcón, terraza, plaza o vereda con el horizonte despejado. Lo ideal es alejarse lo más posible de luces directas, carteles potentes y faroles que arruinan la adaptación de los ojos. En Palermo, los espacios abiertos de los Bosques suelen dar una buena perspectiva, aunque siempre conviene elegir zonas cuidadas, iluminadas y transitadas.
Qué habrá en el Planetario
La actividad gratuita combinará observación y divulgación. Desde las 23 habrá radio abierta, música, intervenciones de los divulgadores del Planetario y mapping sobre la explanada. A la medianoche comenzará la observación con telescopios y la proyección en pantalla grande de la imagen captada por los equipos.
Además, entre las 23 y la 1 funcionará una estación accesible con propuestas inclusivas para que la experiencia pueda ser disfrutada por más personas. Una decisión lógica y bienvenida: el cielo no debería tener barreras de acceso.
El evento se suspende por lluvia. Si hay nubes densas, no habrá mucho que hacer: ni el mejor telescopio del mundo puede negociar con una capa de nubarrones porteños. Antes de salir, conviene revisar los canales oficiales del Planetario y el pronóstico.
La noche del jueves tendrá algo de excursión astronómica y algo de vieja Buenos Aires: gente abrigada, familias, fotógrafos, curiosos, parejas y vecinos siguiendo una Luna que se vuelve roja sobre los árboles de Palermo. Un plan gratuito, raro y bastante más memorable que quedarse peleando con el algoritmo hasta las tres de la mañana.
Más información: Planetario Galileo Galilei y agenda oficial de la Ciudad.