La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) es una tendencia que hace algunos años se instaló en la Argentina. Las empresas, en plena comunión con la sociedad en la que están insertas, destinan parte de su capital a la solidaridad y el cuidado del medio ambiente. Hasta hace algún tiempo, los empleados quedaban al margen de este tipo de acciones. No obstante, hoy se ubican en un lugar privilegiado a la hora de pensar en actividades de motivación del staff.
Unir las jornadas de incentivo y la RSE tiene como finalidad no sólo generar conciencia solidaria y ecológica en los trabajadores sino también fidelizarlos, que se sientan orgullosos de trabajar allá. Fueron los más jóvenes los que, tácitamente, señalaron a las empresas lo importante que es «sentirse parte», más allá del sueldo que se perciba.
Son muchas las alternativas a la hora de pensar actividades de RSE que incluyan al staff. Entre las más organizadas se encuentran el reciclado de productos que se desechan en la oficina o envases defectuosos de fábrica para después ofrecerlos a alguna escuela o comedor; la recolección de ropa, alimentos no perecederos y/o artículos de higiene personal y limpieza para donar a alguna institución que los necesite; y cocinar galletitas para un merendero, entre otras acciones.
También puede optarse por tareas de mejoramiento de la comunidad, como por ejemplo el pintado de instituciones «paredes internas y externas, sillas y mesas-, arreglar una plaza «cortar el pasto y pintar los juegos infantiles-, plantar árboles o colaborar en la construcción de viviendas: organizaciones no gubernamentales como «Un Techo para mi País» siempre están en la búsqueda de nuevos voluntarios.
La proximidad de las vacaciones de invierno crea una excelente posibilidad para incluir a los hijos de los empleados en acciones de RSE. En el marco de un Family Day, acción motivacional en la que los menores asisten con sus padres al trabajo, puede enseñarse a los más chicos a reciclar y reutilizar los desechos de la vida cotidiana.