Las compañías aéreas piden ahora nacionalizar sus perdidas. Los neoliberales cambian el discurso.

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La pandemia provocada por el covid-19 llevaría a la bancarrota a la mayoría de las compañías aéreas del mundo a finales de mayo a menos que los países y la industria aeronáutica coordinen medidas para evitar esa situación.

Los liberales ahora quieren que las deudas la paguen los Estados. Los Liberales y Neoliberales, están comiendo de su propia medicina y se transforman en panqueques mixtos paraestatales.



A medida que el impacto del coronavirus y las múltiples reacciones de los gobiernos al respecto se extienden por nuestro mundo, probablemente muchas aerolíneas ya están en bancarrota técnica o, al menos, incumplen sustancialmente los convenios de sus deudas.

Ahora los neoliberales cambian el discurso y solicitan a los estados nacionalizar sus empresas.

Las compañías aéreas se encuentran entre los sectores corporativos más afectados por el brote de esta enfermedad y firmas como la estadounidense American Airlines o la australiana Qantas Airways anunciaron una reducción drástica en sus operaciones.

Aerolíneas como la sueca SAS despidieron temporalmente a casi todo su personal, mientras que el pasado 5 de marzo la británica Flybe, la compañía aérea más grande de Europa, se declaró en quiebra.

A medida que diferentes países imponen restricciones de viajes, las reservas de efectivo de las aerolíneas se agotan con rapidez debido a que sus flotas se quedan en tierra y los vuelos que realizan sus aviones operan con mucho menos de la mitad de su capacidad.

Hasta el momento, las cancelaciones son muy superiores a las reservas anticipadas y cada vez hay una nueva recomendación gubernamental que incita a no volar , con lo cual la demanda se agota de una manera sin precedentes y la normalidad aún no aparece en el horizonte.

Empresarios sugieren que la falta de coordinación entre las autoridades y la industria provocará proteccionismo y falta de competencia y augura que la mayoría de los grandes operadores de China, EE.UU., Oriente Medio y hasta algunos de Europa podrían sobrevivir gracias a ayudas oficiales o de sus propietarios.

En definitiva, el sistema va hacia el nacionalismo de las empresas si las aerolíneas que perduran son las más grandes y mejor apoyadas por sus gobiernos.