Cinco voces del mundo llegan a Buenos Aires para escribir, pensar y habitar la ciudad
En el corazón cultural de Palermo, donde el cemento convive con la poesía y el ruido urbano se mezcla con el murmullo de los libros, ha sido anunciada una nueva edición de la Residencia de Escritores del Malba, una de las iniciativas literarias más silenciosas pero más fértiles de la escena porteña.
Desde 2018, este programa ha sido concebido como un refugio para la escritura, pero también como una suerte de laboratorio donde autores de distintas partes del mundo llegan a Buenos Aires para dejarse atravesar por la ciudad. Y Buenos Aires, ya se sabe, no pasa desapercibida.
Quiénes son los nuevos residentes de 2026
Durante cinco semanas, cinco escritores seleccionados han sido invitados a vivir y trabajar en la ciudad:
- Diego Zúñiga
- Beñat Sarasola
- Mayte Gómez Molina
- Riccardo Frolloni
- Benoît Coquil
No es una lista cualquiera. Son nombres que llegan con obra, con recorrido, pero también con preguntas abiertas. Y eso es lo interesante: no vienen a confirmar nada, vienen a escribir lo que todavía no existe.
Escribir en Buenos Aires: una ciudad que empuja
Palermo, con su mezcla de parques, cafés, librerías y contradicciones, funciona como un territorio ideal para la escritura. No es casual que el programa tenga su base en este barrio: acá todo parece invitar a detenerse, observar y narrar.
El escritor no viene a aislarse del mundo, sino a sumergirse en él. El colectivo que pasa, la charla en un bar, la sombra de un árbol en Plaza Italia… todo puede convertirse en material literario. Buenos Aires no inspira: empuja.
Libros que nacieron en Palermo
Mientras se aguarda la llegada de los nuevos residentes, ya han comenzado a verse los frutos de ediciones anteriores. Obras que fueron escritas —o al menos germinadas— en esta residencia hoy empiezan a circular:
- Alejandra Costamagna publicará Dónde puedo dejarlo, fruto de su paso por la residencia en 2024.
- Ernesto Carrión lanzará Catálogo de aves muertas, también trabajado durante su estadía.
- Veronica Raimo presentó en Europa Non scrivere di me, una novela atravesada por su paso por Buenos Aires.
- Isabel Zapata publicó el poemario Montaigne, etc. bajo sello argentino.
- Daniel Saldaña París regresará a la ciudad como invitado de la Feria del Libro.
No es humo cultural: son libros concretos, con editoriales importantes detrás, que nacieron —aunque sea en parte— en Palermo.
Palermo como capital literaria silenciosa
Hay algo curioso en todo esto. Mientras la ciudad discute inflación, transporte o política, en paralelo sucede otra cosa: escritores extranjeros llegan, se instalan, escriben y se van. Sin escándalo, sin ruido. Pero dejando huella.
La residencia del Malba no busca espectáculo. No necesita marketing agresivo. Funciona como esas cosas que están bien hechas desde el origen: con criterio, con tiempo, con respeto por el proceso creativo.
Y ahí aparece una pregunta incómoda pero necesaria: ¿valoramos realmente estos espacios o los dejamos pasar como si fueran parte del paisaje?
Una escena que crece, aunque no haga ruido
Palermo ya no es solo gastronomía o diseño. También es literatura en movimiento. Una literatura que no siempre se ve, pero que se escribe todos los días en departamentos, cafés y bibliotecas.
Quizás ahí esté la clave: en entender que la cultura no siempre grita. A veces susurra. Y en ese susurro, en ese texto que alguien escribe mientras cae la tarde sobre la ciudad, se está construyendo algo que después, años más tarde, termina en un libro.
Y entonces sí, Palermo aparece citado en una página. Y ya no es solo un barrio: es un escenario.